Porteros elevados a su máxima categoría

Llevaba ya un par de años protestando de lo inútil que veo el oficio de portero en España. No les veo sentido. En el fondo es una persona que se dedica a, después de hacer el lavado del gato por el portal, pasarse toda la mañana en su cuartito saludando o interrogando a la persona que entre en el edificio. Vamos que con una señora de la limpieza y un felpudo de esos que dice bienvenido se podría prescindir del portero. Venga, ahora alguno estará pensando… hala este lo que quiere es mandar a todos los porteros al paro… pues en cierto modo sí. Que no se trata sólo de estar, sino de aportar, y esto se podría aplicar a muchas situaciones y personas del mundo en el que vivimos, pero eso es otra pelea y hoy es viernes y no tengo tantas ganas de meter en fregados.

El caso es que si los porteros españoles ya me parecían de traca, los de Chile se llevan el nobel de la pas…. de la pas-ividad. Y es que encima no contentos con eso van de dos en dos, como si fueran una pareja de la Guardia Civil, pero sin tricornio claro. Y de remate están 24 horas al día. Para mí que sospechan que el día que ellos abandonen sus puestos el edificio se va a venir abajo o algo así. No lo entiendo. Y la cosa va a más. No contentos con eso tenemos porteros (sí, dos) de mañana, de tarde y de noche, lo que hace un total de… (voz de azafata del un, dos, tres) ¡seis porteros! En la portería de un edificio hay más competencia que en la de la selección española, aunque eso también es otro lío impropio de viernes.

Si Rajoy aplicara este modelo de porteros en España seguro que podría presumir de cifras mejores que 34 parados menos. Pensad en cada edificio con portero que conocéis, multiplicad el número de porteros por seis y veréis como el paro se reduce. ¿Quién lo paga? Ah amigo, eso es otro problema y es la tercera vez que os digo que hoy es viernes.