Cadáveres en el báño

por Fer Población

El cuarto de baño está lleno de cadáveres. Cuerpos inertes que dieron su vida para un bien mayor. Yacen sin vida desparramados por el mármol (o material similar) del lavabo. Se amontonan, se multiplican, se alían en un silencioso grito buscando el descanso eterno, o por el contrario la reencarnación para una nueva vida con un miso destino.

Ahí están. Agotados, con la certeza de haber dado todo lo que tenía en su interior. Ese desodorante que dio su último aliento para que no te oliera la axila. Ese cepillo de dientes con las cerdas más abiertas que las piernas de una mujer de vida alegre. Ese tubo de pasta retorcido con el cuerpo en escorzo y las tripas resacas saliendo por la boca. Ese bote de colonia al que la esencia abandonó meses atrás… cadáveres en el baño.

Y siguen ahí, día tras día. Y los miras, y te miran, y piensas en deshacerte de ellos. En mandarlos a tomar fanta con billete sólo de ida. Y lo harás, pero mañana. Y es que en el fondo nuestra vida se parece a nuestro baño. Con cadáveres de vivencias pasadas que habría que despejar y con la eterna promesa de hacerlo… pero mañana.

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