Sí o no o yo qué sé

por Fer Población

Una de las primeras cosas de las que me avisaron al llegar a este país, y estoy hablando de temas laborales, fue que había que tener cuidado con los síes. Claro, dicho así queda raro, pero como Fer enseña y divierte (la gracia que le hace esta chorrada a mi primo Jose) os alecciono.

El caso es que entras en una reunión  presentas tu producto, tu movida, tu self speech, tu rollo, vamos que vendes tu moto… y ellos con su cara sonriente mostrándose muy complacidos (comentan que hay uno que da miedo, pero no es tan fiero el león cuando está en su morada) ensalzan las virtudes y maravillas de tu producto, idea o propuesta. Eso es la panacea, la octava maravilla, mejor que la coca cola, la polla vamos (pero dicho a lo español, nada que ver con juegos de azar) y te manifiestan que sí, que están interesados.

Y tú, te vienes arriba. Eres el amo, el crack, la leche en verso, la polla vamos (pero en español, no de sorteos). Pues no. Porque aquí, como lo que más son es educados, dicho esto sin ironía (sé que es raro que escriba aquí algo sin ironía, pero lo juro por la gomina de CR7) te van a decir que sí hasta si les propones hacerse un tacto rectal con un bate de beisbol con pinchos (qué bonita imagen os acabo de crear en la mente eh), pero… ¿quiere eso decir que van a profanar su conducto de salida con tamaño artefacto? Realmente no.

Hay que aprender a leer los síes. Es como los esquimales que tienen un montón de tipos de blanco y nosotros sólo vemos uno (aviso a las mujeres, los tonos beige, blanco roto, blanco crudo… son imperceptibles para el ojo masculino). Pues hay muchos tipos de síes y leerlos es harto complicado (lo de harto es muy chileno por cierto, me voy transformando), pero por el bien de tu empresa mejor que te orientes en eso rápido.

En resumen, si tras una presentación te dicen que sí van a firmar cuidado, y si ya te dicen que sí, que van a firmar al tiro… espera sentado.

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