Mi embajada española en Chile

por Fer Población

Ya está, lo he conseguido, la he encontrado. Y todos sabéis que no hablo de un edificio solemne con retrato del Rey. Ni de lejos. Es más estoy seguro que muchos ya estáis intuyendo que me refiero a un bar. Pues sí, es un bar. Tenía que ser un bar. ¿Cómo no iba a ser un bar? Tomarse una cerveza alhambra (había Mahou tammbién que por cierto aquí la pronuncian majou, pero soy más de alhambra) y un plato de jamón ibérico ha sido un mmento mágico, épico, fantástico. Con las lágrimas llamando a la puerta, la sonrisa marcada a fuego y el paladar en plena orgía de satisfacción.

Un sitio cutrecillo, con fotos por las paredes, banderas de equipos de fútbol, la música demasiado alta y los camareros que pasan de ti. Lo que es un bar vamos. El nombre ya prometía “El Ibérico” y el lugar iba en consonancia. Flamenco, cerveza y jamón. La España cañí a todo trapo y los españoles amontonados en el local atraídos por la esencia de la piel de toro como moscas a la miel.

Un bar señores, en Chile hay un bar. Igual hay otros no sé, pero de momento a mí, que soy de ideas fijas y cliente habitual de lugares cocretos, con un bar me vale. Vamos que al salir pedí tarjeta del sitio y como no la tenían me apuntaron la dirección en un papel. Y volveré, vamos que si volveré. Con chilenos, con españoles, con un perro o yo solo, pero que vuelvo es fijo.

La vida es mucho más bonita con un bar. Era una de las necesidades básicas para decir que me voy asentando en este país. Es pronto, pero quizá en un ratito vaya a tomar una cervecita… Saludos desde Chile.

Anuncios