Escribir y no disimular

por Fer Población

Fito en una de sus canciones dice que “puedo escribir y no disimular, es la vantaja de irse haciendo viejo” y es verdad. Es lo bueno que nos da el paso de lo años, que nos permite aceptarnos, querernos y enseñarnos. Y cuesta, vaya que si cuesta. El mundo crea unos moldes rígidos en los que casi nadie encaja pero todo el mundo lo intenta. No, no quiero, fuera moldes.

Me estoy haciendo viejo, es verdad, canas en la barba, resacas dolorosas, miras más al pasado que al futuro y mil síntomas más de los que he hablado otras veces. Me hago viejo sí, pero me quiero más. No siempre ha sido así, no siempre he encajado, no siempre he sido capaz de decir este soy yo. Muchas veces nos escondemos en esterotipos para tratar de sacar lo que llevamos de verdad dentro.

Fito también dice en la misma canción “y no volveré a sentirme extraño, aunque no me llegue a conocer”. Qué grande es Fito. Porque en cierto modo nunca llegamos a conocernos de todo, porque muchas veces llevamos puesto el corsé del bienquedismo y de las normas de lo correcto. Y no somos, no expresamos, no vivimos. No. Si quiere conocerte simplemente deja que salga lo que llevas. Puede que te sorprenda, puede que haya cosas que no te gusten, pero a lo mejor sí.

Desde que trato de sacar lo que soy, con mis millones de rarezas, desde que no dejo que Fernando se coma a Fer, desde que los años, las canas me dieron mi pequeña autoconfianza noto cómo recibo un cariño y una atención que nunca antes había pensado.

Tienes un fondo de armario precioso, lo sé, te conozco, seas quien seas la persona que me lee ahora. Y si lo que hay dentro es tan valioso, tan bonito… abre la puerta. Deja que lo vea, que lo comparta, que lo aprecie, que te aprecie.

Hay mucha gente que quiere entrar en tu vida, pero está en tus manos abrir la puerta.

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