Salto al vacío

por Fer Población

La vida es aquello que te sucede mientras vas haciendo planes. No hay duda de eso, y sé que esta frase ya la he traído, posteado y escrito muchas veces, pero no por ello es menor cierta. No hay duda. Si alguien me hubiera preguntado que dónde iba a estar a mis 34 años cuando tenía 15 seguro que habría pintado una foto muy diferente.

Me habría descrito casado, con hijos (con 15 los 30 suena a ancianidad) en Salamanca. Ni una oye. Si pudiera hablar con el crío de 15 años le diría que como futurólogo no nos íbamos a ganar la vida. Y aquí estoy a muchos kilómetros de mi todo y con Eurastio como la más similar a pareja.

Y puede que no termine aquí la cosa… puede que la vida me depare otro salto. O no. No sé. Lejos de tratar de hacerme el interesante es de ese no sé del que quiero hablar. De esa sensación de incertidumbre, de sentirse desarraigado, de no tener un poso, un mañana marcado a fuego en el calendario. Ir viviendo al día sin más pregunta que lo que voy a cenar. Sé que los hay, y los conozco, que marcan este proceso como rutina. Que disfrutan no estar atados o atascados. Yo no. Quiero plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo y lo más parecido de esas tres cosas que he conseguido es esta colección de párrafos que voy soltando a alguien, a ti.

No se trata de plantar un árbol, se trata de verlo crecer, no es tener un hijo, sino criarlo y cuidarlo y claro, no hablo de escribir un libro, sino de poner en letras aquello que consiga hacer algo mejores a los demás. Dicho así suena mucho más complicado ¿verdad? Tenía trampa, lo sé. Lo siento.

No sé qué va a pasar esta semana, la que viene. Y no saber es duro la verdad. Cuando vas amoldando tu esquema mental (si es que me queda algo de eso) a las circunstancias que tienes que vivir y una y otra vez se rompe en pedazos te sientes perdido, desconfiado, pero sobretodo muy cansado. Mucho.

Veremos cómo termina, no sé cuándo empezó.

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