Conflicto de fronteras

por Fer Población

Tengo un conflicto serio en mi cuarto de baño. Pero serio de verdad. Se nota más tensión que en la Guerra Fría y la verdad que yo, por muchas vueltas que le doy, veo pocas opciones de llegar a ningún acuerdo de paz. Y es que es imposible, por más que lo intente, por más que tenga cuidado la definición de territorios de los contendientes no está definida, y claro, como la tensión siga subiendo mucho me temo que la cosa acabe en guerra.

En serio, mi champú y mi gel de cara van a llegar a las manos en breve. Y es que en mi caso no queda claro dónde termina el trabajo de uno y dónde empieza el del otro. Y los dos tratando imponerse consiguen tal volumen de espuma que me sirve primero para simular la barba blanca, que si bien no es del todo necesario puesto que cuando yo me la dejo crecer ya tiende a ese tono, sí es muy adecuada para las fechas que vienen. Y segundo para tener tal irritación de ojos que simulo perfectamente las fotos de cámaras tomadas con flash que salimos con los ojos inyectados en sangre. Pero sin flas, y sin cámara, y sin foto… sólo los ojos.

Los que tenemos las ideas algo al aire tenemos serio conflicto para determinar dónde termina la cara y empieza la cabeza. La frente, lejos terminar de forma brusca y maracada en estilo cubista, se perpetúa por la cabeza alegando al esfumato o puntillismo. Y así no hay quien se aclare.

Algo de culpa tengo yo también. El gel de cara, buscando un consenso, ha propuesto que el criterio sea actuar en las zonas donde usualmente hay pelo. Lejos de consentir el champú alega que en muchas ocasiones, al dejarme barba, también hay pelo en la cara. Esto ha creado un conflicto de gran tensión y el gel ha señalado al champú algunas zonas donde también hay pelo y a las que podía irse… ha sido recriminado por ello y puesto de cara a la pared.

La espuma de afeitar, tratando de mediar en el conflicto, tuvo una conversación con el gel de baño quien le habló de la existencia de unos dibujos a la altura de mi tobillo. Por lo tanto para ella la solución es sencilla, simplemente yo debería pintar una línea en la frente que haga de frontera… vamos que me dicen que me dibuje la frente como si fuera un click de playmobil (con lo que a ti te gustan eh Pel). Por ahí no paso…

Y digo yo… si ya hay limpiadores del hogar que valen para todas las superficies, se hay pastas de dientres con elixir bucal, si los cocineros hacen mar y montaña… ¿nadie puede inventar un lavatodo para mí? No quiero tomar medidas drásticas, pero con esta tensión cada vez que me ducho parece una sesión de la OTAN.

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