Vuelvo a casa a vuelvo

por Fer Población

Sí, en parte vuelvo porque es navidad. De hecho en estas fechas iba a estar en España de todas formas. La novedad es que ya me quedaré ahí, se termina mi pequeña aventura chilena. Esperaba más, eso es cierto y para ser sinceros tengo una sensación agridulce. Por un lado es cierto que tengo cierta sensación de derrota, de no haber conseguido lo que esperaba, de no haber conseguido que las cosas se armaran y avanzaran. Pero no creo que esté siendo muy justo conmigo con esta forma de pensar. En el fondo es complicado sacar algo adelante si no ha llegado a existir.

Seguramente con el paso de los días podré ir haciendo un balance de estos meses. Los errores (seguro que muchos), los aciertos (espero que alguno), las personas que he conocido, las personas con las que me he reencontrado, las costumbres que me han sorprendido, las que me llevo conmigo… quizá en este breve pololeo con Chile (noviazgo) el tiempo ha sido demasiado breve para que haga mella en mí o yo en él. Ha sido más bien un romance de verano. Intenso, desconcertante, duro y efímero. De esos por los que penas en septiembre (en Chile sería en marzo) y olvidas en octubre (abril chileno).

Pero ha sido. Puede que vuelva a ser, eso nunca se sabe. Lo que me queda claro, de lo que no tego duda alguna es que lo he intentado. Con frecuencia en España oyes los lamentos, quejas, protestas de la gente joven que no tiene espacio o cabida en el mundo laboral. Vale, es cierto, es una faena (por no decir putada), pero hay otras opciones. Quejarse sin hacer nada sirve de muy poco.

Me voy por donde vine. Con un año más, una amiga más y una decepción más. Me voy sin apetecerme, aunque me apetece volver. Me voy hasta no sé cuándo y tampoco dónde. Lo único cierto es que me voy.

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