Mitos urbanos

por Fer Población

No, no voy a hablaros de la nocilla de Ricky de los pechos de Ana, de la niña de la curva, del exhibicinista del barrio… no, nada de eso. Hay algo que me tiene mucho más asombrado, preocupado, descolocado… me han dicho que hay sitios donde venden cajas de cartón. Me lo han dicho, pero nada oye. Que no aparecen. Pero es que no lo tienen. Las cajas de cartón son como los taxis libres, basta que necesites una para que no las encuentres. Para mí que es un complot, hay una red de espionaje de los fabricantes de cartón que protegen con celo su mercancía. No eres digno de poseer cartón… no puedes pasar.

Que no ha habido manera. Que necesitaba una caja para mandar unas cosas a España… ¡y me he tenido que comprar una maleta! Vale que uno no es muy listo, que no me apaño mucho y que estoy en Chile, pero todo he empezado a verlo claro cuando mi madre me ha asegurado que de no ser porque en Correos en España te las venden ella tampoco habría sabido de dónde sacarla. Bien. Esto nos da dos pistas. Por un lado ya sabemos con quién tienen el complot los fabricantes de cajas… con Correos. Si necesitas una caja se pone en marcha un proceso en el que los funcionarios corren por las calles delante tuyo escondiendo y amenazando para impedir que te hagas con una. Por eso os digo que cuando veáis un funcionario de Correos pasota… realmente lo que está es agotado de correr (de ahí correos), un poco de comprensión hombre.

La segunda pista es que las cajas deben estar hechas de algún material mágico. El cartón es el nuevo mithril (mi punto friki), el platino, tener una caja de cartón es mejor que tener la Master Card Black (he visto una, delante mío, en directo…). No todo el mundo es digno de una caja. Los propios anuncio de tanta fama hace poco lo dejaron claro… un palooooo, una piedra… pero de una caja nada. Que se joda el niño que una caja no se la merece.

Mi ropa está triste. Mucho. Ellos que tenían ilusión de viajar en caja, de poder presumir luego por el armario… y nada, al final un mísero viaje en maleta. Qué chasco. Que te pase eso es como si vas a viajar en limusina y al final te llevan en bus. Pues no es lo mismo.

Si alguien ve a mi ropa antes que yo, por favor no sed crueles. La culpa es mía. Mía y del complot de las cajas de cartón.

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