Curados de espanto

por Fer Población

En serio, yo creo que a fuerza de ver las cosas ya nos vamos haciendo impermeables, ya las cosas no nos impresionan ni nos impactan ni nada de nada. Somos unos insensibles (insincero, dónde está mi mochila), unos desencantados y unos sosos. Y tú y tú y tú también… hala ya me he quedado agusto.

Pero es que es verdad, que ya no me impresiono ni me ilusiono, que voy por la vida con el precinto de garantía sin abrir y con el plástico de cobertura encima estilo teléfono de señor mayor que no sabe que eso se quita. Que me da a mí que si veo un elefante corriendo por la Castellana ya ni le hago una foto. Qué mal.

Y es que uno ya ha visto cosas, bastantes que no muchas, que tengo años pero tampoco como para jubilarme de sustos e impactos. Me da rabia, en serio. Y no voy a soltaros la cursilada de la inocencia de los niños. Paso, para cursis ya hay otros, los niños lo que pasa es que son ignorantes y punto. Que en cuanto aprenden a la mierda la inocencia. Inocente somos los que seguimos iendo a votar en las elecciones, los que tenemos la vista puesta años por delante y los que siguen sacando de la manga el jesusito de mi vida.

Que vale, que hay que ser abierto de mente, que hay que estar preparado para comerte la vida con lo que tengas a mano. A falta de tenedor bien valen palillos (y eso que los uso fatal), pero vamos… que pocas personas son capaces de soprenderme, y se echa de menos.

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