Que cierren ya la puerta

por Fer Población

En serio, que la cierren. Madre mía el frío que hace, el viento que hace, el mal tiempo que hace. Lo malo que hace vamos. Que el otro día cuando iba a casa a comer casi me salgo volando. Vale he exagerado, que estoy de buen ver y uno no sale volando así como así, pero casi me voy al suelo, lo que es más creíble porque soy algo de “tobillos distraídos”, vamos que ellos se distraen de trabajar y el resto del cuerpo acabamos padeciendo la gravedad (la ley, no la del asunto) y besando son fuerza, pero sin ganas el suelo.

Un viento que si conectas a una turbina eólica a un conejito le da una paliza al de Duracell como España a Malta en tan glorioso día. El pobre conejo de Duracell fijo que acabaría en tratamiento por depresión… una humillación así, acostumbrado a ser el number juan, el que parte el bacalo, el que lo peta y mola… Me imagino ya “proyecto conejo” con todos los que han sido gloriosos conejos de duracell llorando juntos sus penas y pensando en los días felices. Viento malo, Eolo cabrón.

Y según iba yo protestando, aferrándome al suelo con las uñas de los pies (¿será por eso que más de uno tiene poca afición a cortárselas?) y tratando de llegar a mi pequeño cofre del tesoro (cuando la nevera se llena de comida se llama así)… cuando estaba inmerso en todas esas cosas… la vi.

Ahí estaba ella. Contoneándose con gracia mecida por el viento. Mostrando sus curvas. Sonrojada, elegante, orgullosa. Ah qué bonita es la bandera de Colón. Que vale, que no les gusta a todos, pero a mí sí. Yo propondría una por cada ciudad de España, se iba a liar parda.

Lo dicho, que hace frío y protesto. Cuando haga calor protestaré, y entre protesta y protesta os voy contando mi vida.

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