Incluso en estos tiempos

por Fer Población

Recuerdo una canción de hace años, creo que era de Sabina, pero sólo digo creo eh. La canción decía algo así como “incluso en estos tiempos, veloces como un cadillac sin frenos, todos los días tengo un minuto, en que cierro los ojos y disfruto echándote de menos”. Pues a mí esa frase hoy, que he recuperado mi tradición de venir pensando en mis cosas, me ha dado mucho juego.

Lo primero que quiero comentaros es que de un tiempo a esta parte voy por la calle escuchando la radio. Bueno, pero ser más exactos una app en el móvil, y es que si bien es cierto que ir pensado uno mismo da más juego y sacas más cosas en claro, cuando son otros los que piensan por ti es más cómodo. A fin de cuentas eso es la democracia ¿no? dime lo que quieres que piensa que yo me aborrego y voy.

El caso, lo primero que he pensado es que si aquellos tiempos (pongamos los 90) ya le parecían a Sabina rápidos, ahora el hombre tiene que estar mareado. Y ya no lo digo por los mil y un whiskeis que se toma al día (que también), sino por el atodalechismo permanente en el que vivimos. Lo que es noticia ahora en diez minutos ya no, o era falso, o se aumenta, o qué sé yo. Tenemos mono de información, de quien sea, de lo que sea. No es que pretendamos estar al tanto de los giros y opiniones de los líderes de opinión españoles y mundiales, no. Queremos saber hasta si la vecina del quinto lleva bragas o tanga. ¿Nos aporta algo? Pues no, pero es que nos hemos creído eso de que la información no ocupa lugar. Y vale, quizá no ocupa lugar, pero sí tiempo…

Y hablando de tiempo… todos los días Sabina tiene un minuto… pues qué suerte. Vamos todo el día con la lengua fuera, pero todo eh. Porque tenemos y porque queremos. Correteamos por la vida como pollo sin cabeza para llegar al fin de semana y marcarnos maratones optimizando los segundos. Pero desde pequeños eh. El colegio, las clases de inglés, de piano, de calceta… hace poco un amigo me decía “tengo ganas de pasar un fin de semana sólo en casa viendo la películas tumbado en el sofá”. Yo lo he hecho, y es una gozada, cierto es que yo lo tengo más sencillo que él, porque yo no tengo hijos.

Y después de eso de disfrutar echando de menos a alguien… lo siento señor Sabina, pero no, por ahí no paso. Ahí le he detectado uno de sus defectos (como ser del Atleti), usted lo que pasa es que es masoca. Pero mucho. Porque yo si cierro los ojos y recuerdo a alguien lo que hago es disfrutar de los momentos que hemos compartido. Y es cierto que hay veces que después de eso (suelen ser muchas veces) tienes la sensación agridulce de echar a esa persona de menos, pero ahí es cuando puedes llamar, escribir, visitar… si te has acordado de alguien díselo, así los dos tendréis un día algo mejor.

Para eso es lo que me ha dado mi camino de hoy a la oficina, y ahora lo que me estoy planteando es ¿debería seguir viniendo con la radio apagada?

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