¿Qué hay de nuevo viejo?

por Fer Población

Mítica frase donde las haya, con ese conejo desnudo y chulesco, mordiendo una zanahoria y soltándolo así, sin preocuparse. Y que nadie tenga la mente sucia, ni piense en lo que no es eh. Y esa frase, como muchas cosas tontas que se me pasan por la cabeza, me ha hecho pensar. Lo nuevo y lo viejo. Junto, compatible. Ni cualquier tiempo pasado fue mejor, ni todas las novedades consiguen que tengamos la vida más llena. Ojo que no he dicho más sencilla, que yo, que soy fan del sencillismo, reconozco que los atajos son malos compañeros de viaje.

Un punto medio mire usted. Una de cal y una de arena. Y estaba yo pensando en mi amiga la vasca (que me lleva al cine, ole) que se ha puesto a dar clases de informática a señores mayores (dicho con cariño, viejos). Pues muy bien, las generaciones de antes se pueden subir al carro de esto de las redes. ¿Qué hay de nuevo, viejo?

Puede que ese sea uno de los grandes beneficios de la sociedad actual, por lo menos desde mi punto de vista, todos tenemos algo que enseñar, y todos tenemos mucho que aprender. El intercambio de conocimientos es constante, contínuo y está normalizado. Por más que lleve canas por bandera a nadie le importa preguntar a su imberbe hijo cómo funciona “eso de internet”. Y por supuesto a ese adolescente de pelusilla bajo la nariz no le molesta que aquél de manos arrugadas le comente cómo hacer para elegir el mejor pescado en el súper.

Que hemos hecho muchas tonterías es evidente, pero al menos, en esto, no estamos tan mal.

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