Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

Mes: marzo, 2014

Pistorius el pistolero

Vaya por delante que nada más lejos de mi intención que frivolizar con el asesinato de una mujer. Porque ésa es la única parte que queda clara, que hay una víctima. De aclarar todo lo que en torno a esta muerte ha sucedido es de lo que debe ocuparse la justicia de Sudáfrica. Lo que ocurre es que hay una serie de elementos en torno a este juicio que a mí personalmente me han llamado la atención y me gustaría darles una vuelta.

Pistorius, el héroe, el ejemplo de superación, el modelo a seguir, orgullo de su ciudad y su país… hasta hace bien poco. Tendemos a dar cualidades humanas a aquellos que las tienen físicas. Y así nos va. Si mete cinco goles en un partido ya estamos pensando que adapta dos niñas chinas al día, pero ay, si los falla, si los falla fijo que empuja a viejas por la calle. No mezclemos. Los experimentos con gaseosa. El señor Pistorius sí que es un ejemplo de fuerza de voluntad por el hecho de haber superado una deficiencia física, pero no olvidemos que el hecho de haberlo conseguido no deja de ser algo que va en su propio beneficio. Así de sencillo. Puede dar el máximo por sí mismo y por los demás o sólo por sí mismo. Lo primero es evidente, lo segundo no lo sé, así que no se lo concedo.

Por otro lado me sigue llamando la atención el desastre en general que seguimos siendo los humanos. Ya hace poco todos vimos, comentamos y nos reímos del famoso traductor al lenguaje de signos que tuvo Obama en el funeral de Mandela. Vamos que ni era traductor ni era nada, pues bien, nuestros amigos sudafricanos siguen en esa línea y hoy, en el juicio más importante que están celebrando en años, empiezan hora y media tarde porque no tenían traductor para la testigo principal. Es verdad que en sudáfrica hay once idiomas oficiales, pero ¿a nadie se le ha ocurrido preguntar a la señora en qué idioma habla? Y no os confundáis, es verdad que he sacado a la luz dos casos de Sudáfrica, pero el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Que me sé yo, por ejemplo, de varias obras de millones de euros en una ciudad que no quiero mentar pero comen paella y que literalmente se caen a pedazos. En fin.

Ya por último me ha llamado la atención que se haya creado un canal de televisión que emite 24 horas sólo hablando del juicio en cuestión. Al estilo O.J. Simpson ¿hasta en eso queremos copiar a los americanos? Yo entiendo que haya gente que quiera ver el juicio, que quiera informarse y que expertos en la materia le expliquen lo que está sucediendo. Vale, por ahí vale. Pero no creo que haya información para emitir 24 horas. Especial los trajes del juicio, los peinados del juicio… seamos serios. A eso ya no se le llama curiosidad, ni información, es simple y llanamente morbo.

No sé si tengo razón o no, no sé si me informado bien o no, pero es lo que opino (yo opino) y por eso lo digo.

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Programas de cocina que no enseñan a cocinar

Están de moda, los tenemos por todos lados, hasta en la sopa, o más bien programas de sopas. Los programas de cocina se han puesto de moda y no hay cadena que no apueste por uno de ellos en su prime time. Las modas son así.

Lo que más me llama la atención de todo esto es que en estos nuevos programas de cocina, en estos formatos que se están imponiendo, realmente no aprendemos a cocinar. Nada. Pero nada de nada. Y tampoco podemos probar lo que están preparando, ni oler. Y nos gustan. Y a mí el primero. Pues no lo entiendo la verdad.

Y me refiero a formatos como Top Chef, Master Chef, Deja sitio para el postre, o Pesadilla en la cocina (Chicote no es Ramsey, pero me vale). Es más a mí, que me gusta meterme entre fogones (joé que antíguo soy), aunque no tengo el arte de mi amigo Iñigo, debo confesar que nunca me he parado a leer las recetas que preparan. Y mira que sacan libros o que lo mismo las tienen hasta en la web. Pues nada oye. Lo que nos va es el mambo, el morbo, la gresca, somos de patio de vecinas. ¿Cómo se hace una esferificación? Pues ni idea, pero todos nos acordamos del mariquita que salió con Chicote en El Rocío (me voy a ver a la virgen que me ha llamado).

Ver programas de cocina donde no enseñan a cocinar es como ir a los toros y quedarse en el bar, ir al cine y no entrar a ver la película, ir a un pitingui club a tomar una copa, ir a un restaurante a ver los cuadros… vamos lo que viene a ser una gilipollez. Pues las he hecho todas. Pero es que ya he dicho hace poco que nos estamos volviendo gilipollas. Yo el que más.