Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

Mes: abril, 2014

Clases de amigos y amigos con clase

Hay muchos tipos de amigos y no por ser diferentes tienen que ser mejores unos que otros. No siempre necesitas lo mismo, no siempre te viene bien la misma persona. Creo que la clave es conocer bien a tus amigos, saber lo que te puede dar cada uno en cada momento y, sobretodo, y me parece que esto es lo más importante de todo, saber qué le puedes exigir a cada uno.

Todos somos como somos, todos tenemos nuestros límites, nuestra forma de ser, de pensar, de interactuar. Si decides exigir algo fuera de sus posibilidades a uno de tus amigos, igual el que no está siendo un buen amigos eres tú. Piénsatelo. Dale una vuelta y después ya sigue leyendo.

Uno de los mayores errores suele ser el pensar que el tiempo es el elemento fundamental para definir los grados de amistad. Mal. Seguro que puedes pensar ahora mismo en una persona que conoces de toda la vida y sigues sin ganas de verlo, de hablarle y mucho menos de tocarle… fijo. Es cierto que si ha pasado más tiempo es más sencillo que hayas coleccionado más momentos con esa persona. Por ahí vamos mejor, pero no olvidemos que muchas veces la calidad prima por encima de la cantidad.

En la amistad, como en la vida, es cierto que la experiencia es un grado, pero no podemos olvidar que existen amistades que son jóvenes aunque sobradamente preparadas (como decía el anuncio de hace años… ¿era del clio?). La verdad es que una de las sensaciones más agradables es esa de conectar con alguien, de sentir que os conocéis de hace años cuando el reloj apenas se ha movido. Y es verdad que no pasa muchas veces, por eso te recomiendo que las que pase, si te pasa, las disfrutes.

Todos necesitamos amigos, todos necesitamos gente que nos apoye. Y el trabajo de amigo es complicado. Tienes que saber cuándo dar la razón aunque no se tenga, cuándo poner los puntos sobre las ies, cuándo no decir nada y cuándo tomar las riendas. No es sencillo. Pero como siempre me decía mi abuelo… la familia te toca, los amigos los eliges. Elige bien a tus amigos.

 

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Los días del no

Hoy el día ha empezado de una manera rara. Para empezar he saltado de la cama mirando al móvil (que igual que para la mayoría de vosotros ejerce de despertador), eran menos diez, me había levantado veinte minutos tarde. Carrera a la ducha. Golpe en el dedo del pie. Ay. Segunda parte de la carrera dando saltitos estilo carrera de sacos.

La ducha se pone en huelga por aquello de que es lunes. Bueno, para ser justos la que se pone en huelga es la caldera porque la ducha echar agua echaba, pero fría.

Caldera enciendete. No. Venga encindete. Que no. Vamos enciendete. He dicho que no. En serio, que te enciendas. Vale. Bien agua caliente, ducha a toda leche. Pasamos a secarnos con… mmmm esto… mierda. En mi desastre habitual me he dejado la toalla en el cuarto cuando me duché ayer. Ya lo decía mi abuela, el que no tiene cabeza tiene que tener pies. Carrera en bolas cruzando el salón hacia mi cuarto. Atención especial a la puerta de la agresión anterior, dos veces el mismo día no.

En mi cuarto. La primera camisa del armario, el jersey de arriba del montón, vaqueros (sí, vaqueros, yo no trabajo de traje) y la ropa interior que pillo (vamos lo que son calcetines y calzoncillos, que los ligueros sostenes y tangas no me quedan muy bien). Bien ya estamos listos. Mierda. Lo malo de mirar la hora abriendo sólo un ojo y con el cerebro calentándose es que la apreciación no es muy fiable. Sí, era y cincuenta, pero una hora antes… en fin que me queda media hora para salir de casa.

Pues al sofá, a ver la tele, a perder un poco el tiempo. Me duermo. Mierda. Salto del sofá y salgo pitando de casa. A mitad de camino me doy cuenta que me he dejado las llaves y la cartera en casa. Pues muy bien.

Y así he empezado la mañana del lunes… miedo me da cómo puede seguir el día. Mucho miedo.

Los jamonianos

Ayer hablando con una amiga decidí que me cambio de religión. Eso de cristiano no está mal (mejor si es CR7), pero hay que dar un paso más. Hay que ser jamoniano, venerar el santo jamón, ibérico por supuesto. El jamón nos quiere a todos, nos gusta a todos, nos iguala a todos. El jamón no es sexista, ni racista ni ningún ista de estos feos.

Para dar un buen sermón una tapita de jamón.

Y el jamón tiene sus apóstoles, que no son jamón, pero no están mal… el lomo, el chorizo, el salchichón, la morcilla, la cecina, el queso…

Para tener una misa divina pon un poco de cecina.

Si alguien en tu iglesia chilla castígale sin morcilla.

Si quieres rizar el rizo pon un poco de chorizo.

Los salmantinos tenemos un plus para afiliarnos en esta religión. Lo hemos mamado (o masticado) desde pequeños. Lo vemos, lo olemos, lo sentimos, lo tocamos y lo saboreamos en nuestro día a día y no podemos evitar decir jamón sin sonreír. Sonreír mola. De verdad.

Jamón nuestro que estás en Guijuelo, santificada sea tu pata, venga a nosotros en forma de tapa…

Y si alguien se porta mal lo exjamonamos, fuera, a la calle… de cabeza al veganismo y que se apañe, que ya lo dijo Bart… no conquistas nada con una ensalada.

Aceptamos miembros, creyentes, fieles, seguidores… somos una religión minoritaria… por poco tiempo. Hoy al mediodía profesaré mi fe… con un poco de pan ¿alguien se anima?

No llames

No cierres la puerta, no dejes de entrar. No busques excusas ni tengas razones. Un paso adelante, un golpe de fe y ganas de tener ganas sobran para que algo pase. Puede que pase todo, que no pase nada, que los dos pasemos o que decidamos pasar de pasar. Nunca se sabe hasta después, es la belleza de la incertidumbre.

Ni puertas, ni ventanas, ni cortinas, ni persianas, ni rejas, ni visillos… a puerta gallola, pecho descubierto. Con la verdad fuera de la caverna y la simpleza como virtud. Directo, sincero y con la segura grandeza de las cosas pequeñas. Que pase lo que tenga que pasar, pero si tiene que pasar dejemos que pase.

Que nadie opine, ni interrumpa, nadie tiene derecho, ni me importa lo que piensen. El mundo por bandera y el tiempo detenido en un segundo tras otro que forman minutos y horas corriendo como el contagio de una risa o de un bostezo. Ambos corren de cara en cara y nadie sabe el motivo, quizá sea que dormir y reír nos gusta a todos. O no. Yo tampoco lo sé y tampoco me importa.

El mundo, mi mundo, nuestro mundo, encerrado en un paréntesis cuadrado sin rendijas ni fisuras ni perrito que nos ladre. Si ladra que ladre, pero fuera, lejos, bajito.

No existen motivos, ni consecuencias. Limitemos la vida al ahora y saltemos de un ahora en otro. La vida es aquello que sucede mientras hacemos planes y siempre he preferido vivir esos planes que hacerlos. Suelo incumplir los planes, improvisar los movimientos y en la ruleta siempre apostar a par y aportar impar, que la vida en par es más completa y los impares nos sentimos sin media naranja. Culpable Don Simón, claro.

Si tiene que pasar que pase, pero que pase ya.

Algunas veces

Algunas veces el libro vale más que su portada, la película es mejor que el trailer, la casa te impacta más que el portal. Algunas veces la segunda impresión es mejor que la primera, la segunda mirada confirma lo que ya has visto y realmente vives con ganas de volver mañana.

No es muy común, pero algunas veces pasa. Hay personas que son más que lo que parecen y ya lo que ves te impresiona. No pasa mucho, sólo algunas veces.

Y no todo el mundo quiere mirar más. Más dentro, más hondo, más profundo… no todo el mundo se para, piensa y da la oportunidad de trascender esa cara bonita. Una pena. Las personas se insinúan por fuera para guardar un auténtico tesoro dentro. Bueno, algunas veces.

En la vida tropiezas con estas personas, si tienes suerte claro. Y si tienes suerte te dejan ver un poco todo lo que llevan, lo que aportan, lo que son. Por encima de lo que se ve. Hay más, mucho más. El regalo siempre viene bien envuelto y el papel al final es sólo papel. Hay que saber desenvolver a estas personas, pero sólo lo consigues algunas veces.

Yo tengo la suerte de vivir con la certeza de conocer a personas así y la intuición de que una adicta a los jueves se aproxima a esta descripción. Algunas veces acierto.

Duermevela

Ese momento en el que ves que aún quedan diez minutos para que suene el despertador. Esos momentos que duermes despierto. Donde se mezclan la realidad con los sueños acumulados, se superponen, se confunden y se funden y dudas de si lo que piensas pertenece a la cruda (o puta) realidad o te has ido con Calderón al mundo de las zzz, las nubes y las almohadas.

Así estaba yo esta mañana, pensando en todo y en nada. En las mil y una noches que tengo pendientes del loco mundo de los payasos. Y pensé tantas cosas, os quería contar tantas cosas, llegué a tantas brillantes conclusiones que se me cayó el alma al suelo al romperse la burbuja con el estridente sonido del móvil despertador. La aguja acústica rompió las ideas que se difuminaron en ese preciso instante dejando en mí mismo la sensación de enorme pérdida y la duda de qué es lo que realmente había perdido.

En el puzzle de mi mente son esos momentos en los que todo parece encajar, que todo cobra sentido, pero se queda en mera ilusión. Diez minutos de paz a la semana para volver a la montaña rusa de mi cerebro por domar. Jaioooo Silver, o algo así.

He soñado con algo y con alguien, que han hecho alguna cosa y yo he reaccionado de algún modo. Por desgracia eso es lo que os puedo contar. Sé que me ha gustado, que he sonreído y que me ha dado mucha rabia tener que levantarme de la cama. Vamos lo de todos los días lectivos.

Buenos días, o cada uno que haga lo que pueda.

Procesiones y profesiones

Así sin comerlo ni beberlo (lo de comer y beber empieza ahora que vienen días festivos) nos hemos plantado en semana santa. Hace nada estábamos a golpe de pandereta y turrón deseando felicidad por doquiera y cantando con una tal marimorena, pero ya no. Ahora las calles se llenan de miembros del Ku Kux Klan vestidos de colores que se dedican a mover estatuas grandes simplemente porque pueden (parecen vascos). Para mí que en esto de las procesiones tuvo que haber una mujer y dos hombres… la mujer, listas que son ellas, quería que alguien levantara la estatua para poder barrer debajo de ella, y al ver a los dos hombres soltó aquello de “no creo que seáis capaces de levantar esto”. Claro, eso a un hombre no se le puede decir. Ellos se vinieron arriba y se fueron picando entre los dos y la estatua acabó dando vueltas por toda la ciudad. Los de detrás los iban siguiendo alucinados, pero decidieron taparse la cara para que no se les reconociera y se viera obligado a llevar el peso. No olvidemos que las procesiones más famosas son las de Andalucía y por ahí abajo la picardía se cultiva a expuertas.

Son días encontrados entre aquellos que viven y sienten estas fiestas con aquellos que beben y se sientan, que se parece, pero no es lo mismo. Si España fuera tan religiosa como algunos quieren pensar no creo que los hoteles de Canarias, Baleares y demás sitios costeros dispararan su ocupación estas fechas. La procesión del biquini y chanclas haciendo parada de chiringuito en chiringuito a repostar no la he visto en ninguna guía turística. Y es una pena porque sin duda es la que más se respeta y la que más imitan nuestros visitantes, queridos visitantes soporte y pilar de nuestra economía dolorida.

La semana santa te da imágenes sorprendentes, como el poder observar a las cinco de la mañana a gente en estado de reflexión y respeto con algunos que aún no se han repuesto y también se reflexionan, vamos que se caen. Los estragos del alcohol. Ya lo dijo Jesús en la última cena “tomad y bebed TODOS de él”. Todos, que algunos se empeñan a beberlo todo solitos y eso ni es cristiano, ni sano ni nada.

En fin, que nos vemos el lunes. Cada uno a su estilo, pero pasadlo bien y sed buenos (o no).

Rudolf ha vuelto

En realidad nunca se fue. La maravillosa alergia me ha dado la mano y se ha empeñado en acompañarme de la manita durante este maravilloso tiempo que es la primavera. Qué bonito, qué hermoso, qué mocos. En serio que son estos detalles los que te hacen pensar que dios se podía haber tomado unos diítas más, que en siete y con prisas las cosas quedan como quedan, sin rematar.

La alergia es eso que te hace parecer acatarrado con calor, con los ojos inyectados en sangre que das miedo al mismo Hulk y una voz ronca, profunda, rasgada como Phoebe Buffet cantando smelly cat (siempre que pienso en esa canción me acuerdo de Is). Los estornudos surgen espontáneos y el volumen de papel higiénico (papel de culo vamos) desciende a velocidad vertiginosa. Mi nariz es culpable de la tala del Amazonas… lo siento, la alergia es lo que tiene.

En esta época de terraceo, de buscar la sombra, de pasar los lunes (o marte, o miércoles…) al sol… el estar en la calle se convierte en una tortura de picor de nariz, ojos llorosos y estornudos en mayúsculas. ¿Qué te pasa Fer? ¿por qué lloras? ¿te ha dejado la novia, te han despedido en el trabajo, se ha muerto algún familiar? no. Es la mierda de la alergia.

Y de tanto usar pañuelos, kleenex y papel de culo la nariz se resiente, se irrita, se enrojece. Con esta pinta puedo salir a la calle y gritar ¡Cómo están ustedes? y seguro que nadie se va a sorprender. Los rudolf somos así, un poco payasos.

Quiero una tormenta, la necesito, que se lleve toooooodo el polen lejos (far far away), así que voy a poner de mi parte… que lluevaaaaaa que lluevaaaaaaa la virgen de la cuevaaaaaaaaaaaa

Y vuelta la envidia al prado

En este justo momento, en este preciso instante, en este minuto y este segundo es cuando me he dado cuenta de que los trabajadores estamos claramente diferenciados en dos grupos diferentes. A saber, los que tienen toda la semana de Semana Santa de vacaciones por un lado y los que sólo tenemos jueves y viernes libres por otro. Queda muy claro en qué grupo me encuentro. Y claro, cuando uno empieza a oír a la gente hacer sus planes, en las noticias que empieza la operación salida y demás cosas, pues surge esa amiga cabrona a la que todos visitamos de vez en cuando: la envidia.

Las redes sociales se disparan y se llenan de fotos de playas, platos, copas, risas y todo lo que tú querrías hacer, pero en el fondo no estás haciendo. Y piensas, pues al menos que llueva, que le siente mal la comida, que tenga resaca, que se le pinche la rueda… porque nuestra amiga la envidia nos da a mal pensar, que ella es mala y pérfida.

Lunes, martes y miércoles decides no asomarte a las redes sociales, para tratar de llevarlo lo mejor posible. Y como todas las grandes decisiones que tomas (dejo de fumar, voy a perder peso, esta noche no salgo, voy a gastar menos, quiero aprender inglés, mañana ordeno mi mesa…) no lo cumples. Así de fácil. Y te enfadas, y te duele, les insultas y piensas que no tienen corazón, ni decencia, ni humanidad ni nada.

La rabia y envidia se disparan cuando en tu propia oficina, en frente de tu puesto de trabajo, ahí al alcance de tu mano encuentras una silla vacía de alguien que no está madrugando (y si lo hace es porque le da la gana). Eso raya en la tortura psicológica y la crueldad animal, va en contra de los derechos humanos y no debería consentirse ni siquiera en tiempo de guerra.

Juras por las esquinas que tú no eres como ellos (lo eres), que tú no colgaras esas fotos ni pondrás esos estados (lo harás) y que no mandarás whatsapps a tus amigos encerrados en sus paredes pistacho (los mandarás). Sabes que es mentira, pero con el juramento te sientes un rato mejor persona en comparación con lo mala persona que son ellos.

Estaremos tres días con los dientes afilados, las garras fuera y el insulto en la punta de la lengua. Lunes, martes y miércoles deberían ser designados días alto riesgo. Cuidado con el trabajador, que muerde.

El fútbol de mis amores

¡Ay el fútbol! Lo que me gusta el fútbol, lo que disfrutamos del fútbol… Y es que creo que la clave del fútbol es que nos acompaña en nuestro día a día. Está presente en nuestras conversaciones, en nuestras amistades, en nuestras peleas. Si lo comparamos con otras aficiones veremos que no las tenemos tan presentes. Por ejemplo al que le guste el cine no suele pasarse el día hablando de películas, es más son escasos los momentos y los entornos en los que podrá hablar del tema. Pero lo del fútbol es otro cantar. Los hay incluso que ven los partidos simplemente para tener algo de qué hablar al día siguiente en la oficina, en el bar, en el ascensor… el fútbol es trending topic siempre.

El fútbol agudiza el ingenio… que levante la mano el que no haya recibido, comentado o visto hoy alguna broma del partido del Barcelona y el Atlético de Madrid ayer. En cuanto termina el partido, antes incluso de que termine el partido, ya estamos recibiendo chistecitos algunos la verdad que muy buenos. Nos falta pasta, pero nos sobra ingenio.

A todos nos han hecho la broma de… es que este es de tal equipo, algún defecto tenía que tener. Y es que cuando hablas con alguien de fútbol por primera vez te da cierto miedo, vas con mucho cuidado hasta saber de qué equipo es. No quieres ser el que suelte la primera burrada no vaya a ser que ya te marquen. Las palabras bonitas y muy españolas (puto, cabrón, desgraciado…) esperan hasta el mismo momento en que los dos sois, o somos, del mismo equipo. Ahí ya hay barra libre.

El fútbol… ay el fútbol… ¿circo y pan? fútbol y caña.