Caracoles a los soles

por Fer Población

Somos como los caracoles, es ver un rayo de sol (guo guo guo) y nos lanzamos a la calle como locos. Terrazas, tapitas, cervecita fría y… tiiiiiinto de verano (tonto de verano) si es que lo llevamos en los genes. Y vale, es verdad que en los bares no llueve, que siempre lo digo, pero es que el solecito hasta nos pone de mejor humor. Las gafas de sol piden caña, eso es así. Las sacas de su funda y ya te visualizas a ti mismo sentadito en una de esas sillas metálicas (mucho más clase que las de plástico) con mesa a juego y unos boquerones fistros (fritos para los seres humanos).

Y te vienes arriba, ducha, gafas de sol y terraza y no hay resaca que se resista. Las terrazas los domingo son el lugar donde se van decantando los que se vieron la noche anterior. Es el sitio donde puedes encontrar a wally y se esconden los calcetines que has perdido. Domingo y terraza van de la mano como el gordo y el flaco, los huevos y la patata (tortilla rica, con cebolla por favor). Días de freno de mano echado pensando en el lunes venidero (puto lunes) y ahogando o refrescando las penas y las risas.

Patatas ali oli, ensaladilla rusa y el que es sin duda el rey del verano y el buen tiempo. Gazpacho. Si el gazpacho llevara alcohol fijo que triunfaba más que la coca cola. Un chupito de gazpacho y se te van todos los males.

El sistema suele ser así… no, hoy sábado una copa y a casa (te tomas quince), no, hoy domingo descanso (mierda si estoy de terraceo) y rematas con eso de unas cañitas y a casa (y la copa cae como dios manda). El buen tiempo nos sienta bien y mal. Más felices, pero perdiendo años de vida. Neuronas que mueren en pro del terraceo. Más felices, pero más tontos. Viva el terraceo.

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