Y vuelta la envidia al prado

por Fer Población

En este justo momento, en este preciso instante, en este minuto y este segundo es cuando me he dado cuenta de que los trabajadores estamos claramente diferenciados en dos grupos diferentes. A saber, los que tienen toda la semana de Semana Santa de vacaciones por un lado y los que sólo tenemos jueves y viernes libres por otro. Queda muy claro en qué grupo me encuentro. Y claro, cuando uno empieza a oír a la gente hacer sus planes, en las noticias que empieza la operación salida y demás cosas, pues surge esa amiga cabrona a la que todos visitamos de vez en cuando: la envidia.

Las redes sociales se disparan y se llenan de fotos de playas, platos, copas, risas y todo lo que tú querrías hacer, pero en el fondo no estás haciendo. Y piensas, pues al menos que llueva, que le siente mal la comida, que tenga resaca, que se le pinche la rueda… porque nuestra amiga la envidia nos da a mal pensar, que ella es mala y pérfida.

Lunes, martes y miércoles decides no asomarte a las redes sociales, para tratar de llevarlo lo mejor posible. Y como todas las grandes decisiones que tomas (dejo de fumar, voy a perder peso, esta noche no salgo, voy a gastar menos, quiero aprender inglés, mañana ordeno mi mesa…) no lo cumples. Así de fácil. Y te enfadas, y te duele, les insultas y piensas que no tienen corazón, ni decencia, ni humanidad ni nada.

La rabia y envidia se disparan cuando en tu propia oficina, en frente de tu puesto de trabajo, ahí al alcance de tu mano encuentras una silla vacía de alguien que no está madrugando (y si lo hace es porque le da la gana). Eso raya en la tortura psicológica y la crueldad animal, va en contra de los derechos humanos y no debería consentirse ni siquiera en tiempo de guerra.

Juras por las esquinas que tú no eres como ellos (lo eres), que tú no colgaras esas fotos ni pondrás esos estados (lo harás) y que no mandarás whatsapps a tus amigos encerrados en sus paredes pistacho (los mandarás). Sabes que es mentira, pero con el juramento te sientes un rato mejor persona en comparación con lo mala persona que son ellos.

Estaremos tres días con los dientes afilados, las garras fuera y el insulto en la punta de la lengua. Lunes, martes y miércoles deberían ser designados días alto riesgo. Cuidado con el trabajador, que muerde.

Anuncios