Rudolf ha vuelto

por Fer Población

En realidad nunca se fue. La maravillosa alergia me ha dado la mano y se ha empeñado en acompañarme de la manita durante este maravilloso tiempo que es la primavera. Qué bonito, qué hermoso, qué mocos. En serio que son estos detalles los que te hacen pensar que dios se podía haber tomado unos diítas más, que en siete y con prisas las cosas quedan como quedan, sin rematar.

La alergia es eso que te hace parecer acatarrado con calor, con los ojos inyectados en sangre que das miedo al mismo Hulk y una voz ronca, profunda, rasgada como Phoebe Buffet cantando smelly cat (siempre que pienso en esa canción me acuerdo de Is). Los estornudos surgen espontáneos y el volumen de papel higiénico (papel de culo vamos) desciende a velocidad vertiginosa. Mi nariz es culpable de la tala del Amazonas… lo siento, la alergia es lo que tiene.

En esta época de terraceo, de buscar la sombra, de pasar los lunes (o marte, o miércoles…) al sol… el estar en la calle se convierte en una tortura de picor de nariz, ojos llorosos y estornudos en mayúsculas. ¿Qué te pasa Fer? ¿por qué lloras? ¿te ha dejado la novia, te han despedido en el trabajo, se ha muerto algún familiar? no. Es la mierda de la alergia.

Y de tanto usar pañuelos, kleenex y papel de culo la nariz se resiente, se irrita, se enrojece. Con esta pinta puedo salir a la calle y gritar ¡Cómo están ustedes? y seguro que nadie se va a sorprender. Los rudolf somos así, un poco payasos.

Quiero una tormenta, la necesito, que se lleve toooooodo el polen lejos (far far away), así que voy a poner de mi parte… que lluevaaaaaa que lluevaaaaaaa la virgen de la cuevaaaaaaaaaaaa

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