No llames

por Fer Población

No cierres la puerta, no dejes de entrar. No busques excusas ni tengas razones. Un paso adelante, un golpe de fe y ganas de tener ganas sobran para que algo pase. Puede que pase todo, que no pase nada, que los dos pasemos o que decidamos pasar de pasar. Nunca se sabe hasta después, es la belleza de la incertidumbre.

Ni puertas, ni ventanas, ni cortinas, ni persianas, ni rejas, ni visillos… a puerta gallola, pecho descubierto. Con la verdad fuera de la caverna y la simpleza como virtud. Directo, sincero y con la segura grandeza de las cosas pequeñas. Que pase lo que tenga que pasar, pero si tiene que pasar dejemos que pase.

Que nadie opine, ni interrumpa, nadie tiene derecho, ni me importa lo que piensen. El mundo por bandera y el tiempo detenido en un segundo tras otro que forman minutos y horas corriendo como el contagio de una risa o de un bostezo. Ambos corren de cara en cara y nadie sabe el motivo, quizá sea que dormir y reír nos gusta a todos. O no. Yo tampoco lo sé y tampoco me importa.

El mundo, mi mundo, nuestro mundo, encerrado en un paréntesis cuadrado sin rendijas ni fisuras ni perrito que nos ladre. Si ladra que ladre, pero fuera, lejos, bajito.

No existen motivos, ni consecuencias. Limitemos la vida al ahora y saltemos de un ahora en otro. La vida es aquello que sucede mientras hacemos planes y siempre he preferido vivir esos planes que hacerlos. Suelo incumplir los planes, improvisar los movimientos y en la ruleta siempre apostar a par y aportar impar, que la vida en par es más completa y los impares nos sentimos sin media naranja. Culpable Don Simón, claro.

Si tiene que pasar que pase, pero que pase ya.

Anuncios