Los días del no

por Fer Población

Hoy el día ha empezado de una manera rara. Para empezar he saltado de la cama mirando al móvil (que igual que para la mayoría de vosotros ejerce de despertador), eran menos diez, me había levantado veinte minutos tarde. Carrera a la ducha. Golpe en el dedo del pie. Ay. Segunda parte de la carrera dando saltitos estilo carrera de sacos.

La ducha se pone en huelga por aquello de que es lunes. Bueno, para ser justos la que se pone en huelga es la caldera porque la ducha echar agua echaba, pero fría.

Caldera enciendete. No. Venga encindete. Que no. Vamos enciendete. He dicho que no. En serio, que te enciendas. Vale. Bien agua caliente, ducha a toda leche. Pasamos a secarnos con… mmmm esto… mierda. En mi desastre habitual me he dejado la toalla en el cuarto cuando me duché ayer. Ya lo decía mi abuela, el que no tiene cabeza tiene que tener pies. Carrera en bolas cruzando el salón hacia mi cuarto. Atención especial a la puerta de la agresión anterior, dos veces el mismo día no.

En mi cuarto. La primera camisa del armario, el jersey de arriba del montón, vaqueros (sí, vaqueros, yo no trabajo de traje) y la ropa interior que pillo (vamos lo que son calcetines y calzoncillos, que los ligueros sostenes y tangas no me quedan muy bien). Bien ya estamos listos. Mierda. Lo malo de mirar la hora abriendo sólo un ojo y con el cerebro calentándose es que la apreciación no es muy fiable. Sí, era y cincuenta, pero una hora antes… en fin que me queda media hora para salir de casa.

Pues al sofá, a ver la tele, a perder un poco el tiempo. Me duermo. Mierda. Salto del sofá y salgo pitando de casa. A mitad de camino me doy cuenta que me he dejado las llaves y la cartera en casa. Pues muy bien.

Y así he empezado la mañana del lunes… miedo me da cómo puede seguir el día. Mucho miedo.

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