La piedra en el camino

por Fer Población

La vida nos pone piedras. A veces son pequeños granos de arena que pisamos sin si quiera dignarnos a mirarlos, y otras veces nos pone delante el Himalaya y espera a ver cómo nos las apañamos. No todo el mundo escala, no todo el mundo tiene a su Jesús Calleja particular que le ayude a afrontar la subida afianzando cada paso. Pero hay que escalar, hay que subir, hay que seguir.

Y es verdad que cuanto más complicadas son las pruebas que nos pone la vida, más en forma nos ponemos, más experiencia sacamos, más recursos vamos guardando en la mochila que llevamos a cuestas que nunca sabemos cuándo nos va a hacer falta. Es como una mujer haciendo la maleta, siempre hay que llevar de todo por si acaso. Parecido al plátano Mochilo de los fruitis, no sé si os acordaréis.

No nos engañemos, son muchos los momentos o las ocasiones en las que no somos capaces de afrontar esa piedra que nos pone la vida a la primera. Podemos rodearla, darle la espalda o ignorarla, pero la piedra al final es capaz de meterse en nuestro zapato e incomodar cada paso que damos hasta que somos capaces de hacerle frente.

Y lo digo porque conozco a varias personas con su piedra a cuestas. Es más, todos tenemos una piedra a cuestas de mayor o menor tamaño, pero hoy estoy pensando en alguien. Alguien que se ha dado de bruces con algo que no quiero que se convierta en su muro de las lamentaciones. Por eso yo, que disto mucho de ser Calleja, pero hago lo que puedo, le pido que le eche arrestos y vaya para adelante. Paso a paso. Yo te ayudo.

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