Macarena, esa gran incomprendida

por Fer Población

El sábado estuve de boda (¡viva los novios!) y la verdad que estuvo muy bien, como dice alguien (es que no me acuerdo muy bien quién) lo frío estaba frío y lo caliente caliente. Todo en orden. Pero el caso es que en un arrebato (sí, al arrebato también lo oímos) del DJ (antes llamado pincha, pero como he vuelto a Madrid recupero los anglicismos) se marcó un exitazo de ayer y de siempre en su versión  más cañí, nada más y nada menos que “Macarena”. Y yo, que en ese momento estaba en la barra esperando para repostar (una de tantas veces) me dio por escuchar la letra. Sé que suena raro, sé que me he jugado mi salud mental (escasa ya), pero lo hice.

Macarena es una gran incomprendida. La sarta de mentiras y de ataques (gratuitos, por supuesto) que se lanzan hacia su persona son dignos de análisis. No entiendo cómo no hemos visto a Macarena penando por los platós de Telecinco luchando por su dignidad. Macarena podía ser perfectamente dúo artístico con Belén Esteban y cada vez que la princesa del pueblo lanzara su grito de ¿me entiendes? Ella soltaría su famoso aaaaaaaaaaah.

Y es que ahora que lo pienso… ¿de dónde viene ese gritito? Es una mezcla entre la berrea, el orgasmo de Nacho Vidal y un picador afónico que toma carajillo para desayunar citando al toro. No es digo de una señorita, pobre Macarena.

Pero analicemos la letra de este éxito al más puro estilo de mi primo Julio, rey de la pachanga de barrio y los karaokes demodé.

Dale a tu cuerpo alegria Macarena
que tu cuerpo es pa’ darle alegria y cosa buena
dale a tu cuerpo alegria Macarena
eeeh Macarena…. aaah!

Bien tras estos hermosos versos nos queda claro las hermosas proporciones físicas de las que dispone Macarena, al tiempo que es jaleada para disfrutar de ellas y usarlas en su favor.

Macarena tiene un novio que se llama
que se llama de apellido Vitorino
y en la jura de bandera del muchacho
se la dio con dos amigos
aaah!

Ay que la cosa ahora cambia. Macarena es acusada, sin prueba ninguna, de escándalo público, de moral distraída, de cometer tropelía tal de engañar a su pareja no con uno, sino con dos hombres, cuando el pobre Vitorino estaba ejecutando un acto tan hermoso y patriótico como la jura de bandera. ¿Es que nadie le ha dicho a los Del Río que los trapos sucios se lavan en casa? Pues no, ahí van estos dos señores a cantar a los cuatro vientos (y nunca mejor dicho) los deslices de Macarena. Los mismos que antes la animaban a disfrutar de la vida. Qué sinsentido.

Macarena, Macarena, Macarena
que te gustan los veranos de Marbella
Macarena, Macarena, Macarena
que te gustan las movidas guerrilleras
aaah!

Otra vez. El caso es hacer daño, cómo tiran la piedra y esconden la mano insinuando que nuestra querida protagonista vive en un “quiero y no puedo” tratando de alcanzar los favores de la jet set marbellí, pero con ese deje de barrio presente de la movida guerrillera.
Macarena sueña con el corte inglés
y se compra los modelos más modernos
le gustaría vivir en Nueva York
y ligar un novio nuevo
aaah!

Y esto ya es el colmo. Primero marca y remarca el origen humilde y la poca capacidad económica de Macarena. Ella sueña con el Corte Inglés, sueña con los modelos más modernos, le gustaría vivir en Nueva York… pero se queda en eso, nada de nada. Que después de soñar si quieres arroz Catalina. Y no contentos con eso insisten en que Macarena juega al amor como moneda de cambio y usa los hombres como cheque al portador. Y ahora quiere otro, un novio nuevo.

Muy injusto. En fin, Macarena, esa gran incomprendida.

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