Llego tarde

por Fer Población

Lo sé, lo sé. No me mires así que ya te he oído. No me lo vuelvas a decir, que sé a lo que te refieres. Cinco minutos más, el suelo está frío, oigo cómo llueve, la oficina es muy pistacho (otros lo llaman gris), el calentador no siempre quiere trabajar. No quiero. Estoy muy a gusto, así que no quiero salir de la cama.

Otra vez, me vuelves a chillar. Ya está bien. Todos los días con la misma canción (o sonido) ¿No podemos llegar a un acuerdo? A fin de cuentas vives gracias a mí. Eres mi parásito. Pues ni con esas. Día tras día igual. Y si me despisto hasta los que no debes.

Reconócelo, te encanta tu trabajo. Estoy seguro que esperas con ansia el momento de desempeñar tu labor. Veo tu cara de satisfacción cuando me asustas, me incomodas, me sacas de mis mundos maravillosos para traerme al planeta Tierra bien temprano por la mañana. Eres cruel.

Si es que somos bobos. No idiotas o imbéciles, que eso implica maldad, simplemente bobos que es una simple falta de inteligencia. Nos autotorturamos con alevosía un día tras otro, tras otro, tras otro… ¿lo peor? nos hace falta.

Que sí, que ya voy, que me dejes en paz despertador, que ya sé que llego tarde.

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