Me llena de orgullo y satisfacción…

por Fer Población

España ya no va a ser lo mismo, en serio. Muchos no lo habéis pensado, pero la cosa va a cambiar. No digo si para bien o para mal, pero que va a cambiar es fijo. De Juan Carlos a Felipe.

Primero las monedas. Yo la verdad hasta que nos metieron a capón eso del euro (aún sigo calculando muchas cosas en pesetas, lo reconozco) no había más monedas que las que tenían la cara de Juan Carlos. Que todos hemos hecho “genial truco mágico” de poner una moneda debajo de un papel y con un lápiz ir pintando viendo cómo aparecía la cara del Monarca. La versión cutre de la güija. El rey te observaba, estaba en todos lados. Pero como es tan campechano pues no sabías si asustarte o ponerle un chato de vino. Y ahora saldrá Felipe, pues no es lo mismo, a mí me da miedo. La gente tan perfecta esconde algo fijo. Seguro que hasta sabe usar los abrefáciles… qué manía le estoy cogiendo. Ah, pero ahora me doy cuenta que Felipe es del atleti… lo dicho algo malo esondía.

¿Qué hay del discurso de Navidad? ¿Ya no nos vamos a llenar de orgullo y satisfacción? ¿Y el juego de las fotos? Las del discurso de Navidad del Rey eran como la casa de Gran Hermano. Primero estaba a tope, y luego poco a poco se ha ido nominando y expulsando a los menos votados (léase Urdangarín, Marichalar…). Ya no va a ser lo mismo. Vamos a tener la sensación de que nos cambian a una figura entrañable, frágil, bonachona… por un sabiondo estiradillo. Vamos que nos cambian a Manolo el del bombo por Ken, el novio de Barbie. Y no es lo mismo.

¿Y la Reina? Ay por dios que ahí sí que nos la han jugado, pero bien. Nosotros que teníamos a una SEÑORA (curioso que hayamos tenido que ir a Grecia a encontrar una, pero eso es otro tema) discreta, educada, elegante… y ahora Letizienta salta a la palestra. Que la niña tiene que dar la nota hasta en el nombre. Letizzzzzzia. Con dos huevos. Se rumorea que Felipe está acojonado por si en un ataque de “presentadoritis” la exdivorciada y exrepublicana salta por encima del atril, roba el micro y corre por los pasillos chillando “es mioooooooooooo” “mi tesorooooooooooooo”.

Ahora que eso de pedir referendums para todo está de moda, me parece muy feo que Felipe no nos consultara sobre su futura mujer. Mal Felipe, mal.

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