Cuentos y reencuentros

por Fer Población

Lo bueno de un evento que reúne a mucha gente (digamos una boda) de alguien muy cercano a ti (digamos mi hermana) es la cantidad de gente con la que te reencuentras. Y es verdad que muchas veces son personas que viven a pocos metros de ti, pero nunca surge la idea, la excusa, el momento para encontrarte con ellos. Ni es tu culpa, ni es la suya, simplemente es la de los dos.

Pero el sábado vi a mucha gente. A mucha. Y a todos y cada uno de ellos tengo que decirles lo mismo: gracias. No por haber estado ahí ese día, porque eso es cosa de mi hermana. Es ella la que debe agradecer el que os hayáis tomado un par de días para compartir un momento con ella, estoy seguro de que lo ha hecho, lo hace y lo hará. Yo quiero dar las gracias por la sonrisa que vi en la cara de cada uno al saludarme. Una de las mejores sensaciones de esta vida es cuando la frase “me alegro de verte” es una realidad y no un protocolo. Y yo lo noté así, lo sentí así. Y sí, por supuesto que yo también me alegro de veros. A todos. A los que conozco de toda la vida, a los que conozco de dos días, a los de Salamanca, a los de Madrid, a los de Santander, a los de Barcelona.

Y lo bueno de una boda es que la familia se multiplica, crece, se llena, se enriquece. Las redes Población van creciendo a lo largo y ancho de España y del mundo. Estamos “poblacionando” a los que nos rodean. Nos encanta.

Con esa palabra, con esa GRACIAS en mayúsculas me quedo. Cualquier excusa es buena para veros, cualquier momento me viene bien para estar con vosotros y, ante todo y sobretodo, cualquiera de vosotros tiene la puerta de mi casa abierta.

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