De suicida por la vida

por Fer Población

Los hay. Suicidas, tíos que van por ahí a lo loco, sin pensar, sin analizar lo que hacen. Gente que sale a la calle sin un paquete de kleenex, que se arriesgan a no llevar ropa interior limpia, que se comen la última croqueta del plato, que salen de casa sin saber dónde van y a veces ni de dónde vienen.

Son gente rara, extraña, diferente. Ahora que estamos todos geolocalizados a golpe de Facebook, ellos van y deciden perderse por la ciudad. Por la que sea. El caso es llevar la contraria.

Gente sin planes (y muchas veces sin panes). Gente que comercia con su sonrisa como gran activo. Ojo que no con su cuerpo. Gente que ignora el ayer y el mañana porque hoy sólo quieren ser ellos mismos.

Zurdos, diestros, altos, bajos, fllacos, gordos, rubios, morenos… o todo eso a la vez. Gente a fin de cuentas.

Y en serio que los hay. Están ahí, no son un rumor ni una leyenda urbana. Y dejan un rastro detrás de ellos de incredulidad y de buenas sensaciones. Llegan y se van, ellos son así.

Conozco alguno de ellos, me gustaría conocer más. Tener un amigo de este estilo es como tener una semana con un miércoles festivo, es verdad que sólo es un día, pero hace que toda la semana se vea mejor.