Sólo lo que hay

por Fer Población

Yo soy bastante de antojos en lo que a comer se refiere. Los que me conocéis sabéis que no como mucho, por cierto una de las cosas que me suele pasar es que si quedo con una chica a cenar en plan cita (¿por qué a las chicas suelen reaccionar con un uuuuuh cuando dices esta palabra?) suelo comer menos que ella, y eso a más de una le incomoda (menos a la vasca que esa pasa de todo). Que quede claro que no lo hago por molestar, yo como poco, si tú comes más hazlo, feel free…

En fin que me despisto. Como iba diciendo soy bastante de antojos en lo que se refiere. Algo idiota, eso sí, porque puedo pasarme el día pensando en una hamburguesa, irme a Foster´s Hollywood y preguntar si tienen pesacado. Soy así, no me entieno ni yo, pero lo paso muy bien.

Bueno a ver si me centro ya, el caso es que ayer, como ya va haciendo algo de calor… por cierto ¿pensáis que un sofá puede dar calor? Vale, quizá uno de esos de cuero, o esos que iban enfundados en plástico… ¿hay algo más desagradable que tumbarse sin camiseta en uno de esos sofás y notar cómo se pega a la espalda? ¿sacarían de ahí la idea del papel film de cocina? y ya que estamos ¿por qué dicen los de Masterchef que enseñan a cocinar si las cuatro recetas que dan el metrosexual catalán y el pepus zampónibus siempre las empiezan por “es muy fácil”? ¿Si no consigues hacer esa receta es que eres un lerdo? ¿todo el mundo nace sabiendo usar el nitrógeno líquido? ¿y si el nitrógeno líquido enfría tanto por qué no echan unos cubos de eso en Madrid en agosto a ver si no nos da un sofocón a los que tenemos que currar ese mes? Ah no, que este año no.

Uuf, creo que estoy hoy algo disperso eh. Como decíamos ayer (hay que ser de León y fraile para ser así de cabezón) yo tenía antojo de helado al mediodía. Y fui a por uno. Y en la tienda multicultural de precios algo inflados, pero de horario interrumpido con dudosa asepsia y menor gusto de la esquina… vamos lo que es un chino, me puse a mirar el cartel de las opciones de helados. Qué duda. Porque yo soy antojón, pero indeciso. Y quería un helado… pero ¿cuál? Y tenía miedo. Porque, por alguna ley universal (para mí que de Murphy, estas leyes con tan mala leche suelen ser de él) normalmente siempre está más bueno, te apetece más, el helado (o plato) que no has pedido. Vamos una mierda. Así que había que pensar bien lo que quería.

Fui valorando las opciones. Despacio. Pensando los pros y los contras. Pensé recurrir al famoso cuaderno amarillo de Ted Mosby, por cierto alguien me comentó que el éxito de esa serie es que todos queremos ser como Barney, todos pensamos que somos Ted, pero en realidad todos somos Marshall… el caso es que tomé una decisión.

Entré decidido, convencido, orgulloso de mí, y al hacer mi petición el chino (quizá sería más correcto decir asiático porque a saber de dónde era) semilevanta la vista de su serie de chinos (o asiáticos) de su portatil y señalando una nevera me suelta… sólo lo que hay.

Me pedí una pantera rosa.

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