Respira

por Fer Población

Para. Respira. No dejes que el peso del mundo te clave la vista al suelo. Tómate un segundo, o tres. Respira hondo. Nota como poco a poco el aire entra en tus pulmones. Siente las pequeñas cosquillas al respirar. No te atragantes, no tengas ansias de llenarte. Despacio.

Empieza a escuchar. No a oir, a escuchar. Cierra los ojos. Comienza a separar los sonidos. Todos juntos son sólo ruido, pero tomatelos por separado. Escucha el ruido del taladro de la obra de la esquina, la voz de la señora que pide el pan, los pájaros urbanitas que miran con malas intenciones el pan de la señora, el niño que está de vacaciones y no sabe qué hacer, los coches que pasean por las calles… trata de ponerte en su lugar. De jugar a ser adivino y adivinar la vida de cada uno de ellos. La señora que tiene miedo porque no sabe si van a llegar a fin de mes, y encima en vacaciones. El hombre del quisco con su eterna duda asesino de margaritas con el me quiere no me quiere mental que él mismo ha construído de espaldas al mundo y a la realidad. Todos correteando por la vida como el conejo de Alicia. Hay prisa.

Pero tú para. Comienza a abrir los ojos despacio. Acostúmbrate a la luz. Que no te haga daño, que no te ciegue. Empieza mirando al cielo. ¿Hace cuánto que no mirabas el cielo? Está ahí, siempre está ahí. Cierto que nunca es igual, pero en este mundo de locos necesitamos certezas para mantener nuestra vida. El cielo está ahí. Y hoy está radiante, azul, despejado. Hoy se muestra tal y como es, sin adornos ni artificios. Como deberíamos hacer nosotros, saltar a la vida sin red mostrando lo que hay sin dobleces.

¿Ya has visto el cielo? Baja despacio. Los tejados, las cornisas, los pequeños tesoros aéreos que desconocemos o ignoramos. Recuerda, no dejes que el peso del mundo clave tu vista al suelo. La gente te sorprende si miras desde abajo. No están acostumbrados, nadie suele hacerlo. Pero tú sí. Porque has disfrutado del aire, porque has escuchado tu entorno, porque has mirado más allá de lo evidente.

Estás listo. Sal a la calle, a tu calle y cómete el mundo.

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