Risas

La risa corre por los rincones cansada ya de caras inertes. La risa entra sin llamar, llena, cala, calienta. Se convierte en alimento de los que menos comen y menos necesitan. La vida a golpe de risa es más vida, más vivida, más celebrada, más recordada, más plena, más llena, más real salpicada de retazos de magia que pueden existir o no. Basta con verlos, con saber que están ahí o simplemente decidirlo.

La risa se regala entre amigos como el pago de noches en vela y sinsabores varios. Nos une como nada más puede hacerlo y es que a veces no hay que hacer nada para compartir una risa. La risa no avisa ni pide permiso. Aparece sin más de cualquiera de los rincones de tu mente y jamás olvida de acercarse a tu corazón a hacerlo más fuerte. La risa es así.

La risa no es “de” sino “con”. Es un momento compartido, intenso, relevante siempre pese a no tener sentido, pero siempre sentimiento. Es un golpe de vida a fuerza de latidos que siempre nos ayuda a dar un paso más, aunque no siempre sepamos hacia donde.

 

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