Hasta los huevos…

por Fer Población

De la alarma de mi móvil; del perro que siempre ladra a las siete de la mañana; de los calcetines con agujero que se cuelan en mi armario y que sólo descubro cuando me los he puesto; de los zapatos en mitad del cuarto que siempre pateo al ir dormido a la ducha; de la caldera de la ducha que tarda una eternidad en calentarse; de mi pereza que me impide despertarme diez minutos antes para desayunar algo; de las obras que hay de camino a la oficina que hacen del camino un eslalom; de la gente que va gritando por la calle hablando por teléfono (espero); de las pastelerías con sus llamativos olores cuando llego tarde; de las fotos de playas, cañas, comidas, piscinas, bañadores, toallas… que veo en facebook; de que no me paguen a tiempo; de tener que pensar y pensar y acabar perdiendo la letra s; de la gente egoísta y la gente que les deja serlo; de haber venido al mundo sin manual de instrucciones (no me entienden… no me entiendo); de tener un intruso en la oficina que hace los días menos llevaderos; del color morado; de pasarme el año acatarrado, ahora por los aires acondicionados; de despertarme por la noche con la almohada sudada; de darle vueltas y vueltas a las cosas que no he hecho; de no olvidar las cosas que no debí hacer; de las tortillas de patatas que no saben a nada; de cocinar para uno; de no encontrar mi sitio; de las fachadas y caretas de muchos; de no poder gritar y mandar todo a la mierda; de la prensa del Barça; de quemarme sólo con estar un minuto al sol; de tener el rasero tan alto y pasar por debajo cada dos por tres; de que no aparezcas; de mi teléfono móvil; de los nuevos gurús de la autoayuda… pero sobretodo estoy hasta los huevos de estar olvidando los motivos para sonreír.

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