Mis dudas de la infancia

por Fer Población

Cuando era pequeño tenía muchas dudas, muchas cosas que no entendía . Recuerdo que uno de los enigmas que me tenían loco era por qué el dinero era un problema para todo. Muchas veces oía eso de “cuesta mucho dinero”, “necesitamos dinero para ayudar”, “no tengo dinero”… no hablo de mi casa que a mí, gracias a mis padres por supuesto, de pequeño no sólo no me ha faltado de nada, sino que me ha sobrado. El caso es que yo dándole vueltas al tema de dinero (el parné, la pasta, la pela…) encontré la solución perfecta: pedí a los Reyes Magos un cajero automático. Nadie me había explicado que para que salga dinero hay que meterlo antes. Es lo que tiene ser niño. Como no podía entenderlo, alguien más mayor que yo me trajo dos huchas. En una de ellas metió cien pesetas (sí, pesetas, soy así de viejo) y en la otra nada. Me dijo rompe las dos huchas. ¿Ves? Sólo puedes coger dinero de la que hemos metido antes. Pues el cajero es igual.

Pero yo tenía más dudas. No entendía cómo mis padres eran del PP si siempre perdían en las elecciones. Para mí ser del PP era como ser del Atleti, pero claro era otra época. Una época a base de chaquetas de pana y bonsais. Y claro una persona mayor, poco contento con mis alegrías cuando veía el rojo en los gráficos del telediario, el de televisión española, vamos el único que había, se acercó. Me dijo a ver Fer qué tienes en tu mochila (todos sabemos que cuando un niño va de vacaciones lleva una mochila no muy limpia llena de juguetes y libros) puso encima de la mesa mis masters del universo (con su he-man, su skeletor y demás). Me miró y me dijo… pues verás Fer lo que esos señores dicen es que como tú tienes muñecos y tu hermana Maca no, tienes que darle la mitad a ella. Desde ese momento ese señor ya no me caía tan bien. Mis muñecos eran míos.

Otro enigma me traía loco. Porque vamos a ver, si yo era mayor que mi hermana, es decir había nacido antes, ¿por qué su cumpleaños era antes que el mío? No lo entendía, me volvía loco y me indignaba. Eso de tener que esperar un par de semanas más no me parecía nada justo. Entonces alguien se me acercó, dibujó un círculo y puso alrededor de él los meses del año (de pequeño siempre pensé que si junio y julio se parecían e iban seguidos, lo lógico era que marzo y mayo también lo fueran) y me dio… mira Fer tú naciste aquí… e hizo una señal al principio de noviembre (mi cumpleaños es el 6 de noviembre, se aceptan regalos todo el año)… fue pasando el año… fue rodeando el círculo con el boli… y aquí nació Maca… fue dando vueltas con el boli haciendo que los años pasaban. Y entonces yo pensé que la vida no era más que dar vueltas sobre lo mismo, y en eso, creo que no me confundí tanto.

Hace poco, unos año, cuando estuve un mes en Sudáfrica, un amigo no entendía que si yo estaba tan lejos fuera la misma hora. Yo le dije que pensara en una mandarina, los husos horarios serían los gajos. Pues bien, aunque él estuviera arriba y yo abajo, el gajo (la hora) era el mismo. Si algo me ha quedado claro es que al final las explicaciones más sencillas son las que te hacen aprender, seas o no un niño.

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