Y estaréis pensando…

por Fer Población

Que he estado una semana desaparecido, que no he dicho nada, vamos escrito, bueno publicado… ya me entendéis. Y es que he estado dando un poco vueltas a algunas cosas. A veces el darle vueltas a las cosas no es muy bueno, te puedes marear, pero otras el parar un poquito viene bien. Para centrarte y reorientarte.

Veréis. En breve, muy en breve, comienzo un nuevo proyecto. Empiezo a escribir en otro sitio. La verdad es que me apetece. Mi duda es si los dos rincones en los que voy a soltar mis tonterías diarias son compatibles. Pues señores, la verdad es que no lo sé. Por un lado pienso que son cosas diferentes, que en un lado será algo más serio (dentro de mis posibilidades) y en el otro (vamos en este) hago un poco más lo que me da la gana.

Lo malo de tener un cerebro como el mío es que cada diez minutos cambia de idea. Y te desesperas, te confundes, no sabes ni dónde estás pisando… pero lo bueno es que te ríes, te sorprendes, te mueves por terrenos que no son para nada turísticos.

Lo lógico es que mantenga ambos, digo yo. No nos engañemos, me gusta más a mí escribir que a vosotros leerme. Y no, no me estoy haciendo el misterioso, cuando empiece en el otro lado estaré encantado de comentarlo, pero prefiero no vender la piel del oso… ya sabéis.

Cuando me llamaron para este tema me pidieron que les mandara un artículo para ver cómo me manejaba. Y yo les mandé esto. Se aceptan o agradecen opiniones.

PELLIZCOS DE VIEJA

Lo tenemos en el carácter, nos encanta y lo disfrutamos. Aquél antiguo refrán de no hacer leña del árbol caído nos lo pasamos por el arco del triunfo y nos quedamos más anchos que largos. Somos así, Spain is different, mire usted.

Y es que sumergidos en la moda de lo políticamente correcto, parece que ahora lo que “se lleva” es meterse con los Pujol. Ojo, que seguramente se lo merezca(n) porque aquello de ser “honorabilísimo” ha resultado ser igual de pufo que las cuentas de Gowex, pero claro sólo nos atrevemos a meterle el dedo en el ojo ahora que estamos seguros de que todos los demás lo hacen. Curioso al menos.

Lo bueno (o lo malo) de las modas, es que siempre vuelven. Quizá por eso podemos volver a apreciar en todos nuestros dispositivos (móviles, ordenadores, tablets…) aquellos maravillosos fotomontajes de Pujol vestido del maestro Yoda. Qué tiempos. Y ahora resulta que hasta Yoda nos da un disgusto (trincar dinero tú debes).

España nos roba. Ese gran grito de guerra de la era puyoliana, esa oda para alentar a las huestes en la época aM (antes de Mariano) toma un efecto boomerang hacia la cabeza del ex –President (sé que por protocolo debería citarlo como President, pero fijo que muchos prefieren colgarle eso de ex ahora que le están descolgando las medallas).

Encima todo esto nos ha pillado en verano. Las televisiones, ávidas de tener imágenes frescas que llevarse a la parrilla, han hecho un despliegue de profesionalidad para informarnos puntualmente de que Pujol salía de su casa. Pero ojo, que aquí no queda la cosa, que el malvado y perverso Jordi (al menos malvado y perverso ahora) tenía la gran desfachatez de salir de su casa a tomarse un café. Para mí que ése era el auténtico relaxing cup of café con leche. Oye, igual es por eso que Barcelona tuvo sus Juegos y Madrid está en el muelle de San Blas esperando, como decía Maná.

Está claro que vamos por modas. Hubo la época de Roldán, que curiosamente coincidió con el éxito de Wally y nos dio mucho juego, después pasamos por el auge de Cachuli (habría que estudiar el enorme interés que despertó en la sociedad la mezcla entre política y mundo rosa, me comentan que Jorge Javier le está dando vueltas al tema), tocamos los famosos sobres de Génova con Bárcenas a la cabeza… y ahora hemos entrado en época de Pujol.

Como decía antes en el fondo nos gusta, porque si hay algo que le guste a un español más que el fútbol, es poder lanzar pellizcos de vieja y opinar sobre lo mal, o lo peor, que se hace todo en este país. Spain is different.

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