Vamos chicos… al tostadero

por Fer Población

Había hace años, pero años eh, incluso creo que era en blanco un negro, un anuncio de café. Los granitos de café, felices, contentos y orgullosos, al grito de “vamos chicos, al tostadero” se lanzaban a una muerte segura para que tú pudieras desayunar. Lo que viene a ser un suicidio, como los lemmings. ¿Era de cafés La Estrella? No sé. El caso es que esos simpáticos y cantarines granos de café terminaban hervidos, machados, prensados y re hervidos… sólo para qué tú pudieras desayunar (yo no, que yo no tomo café). Y eso te hacía gracia, qué cruel.

Pero es que la publicidad de antes era diferente. Es más… ahora vemos un anuncio que funciona justo al revés. El de los M&Ms, que mientras los humanos los miran con deseo y evidentes malas intenciones. Ellos se limitan a protestar y pedir respeto. Nos vais a comer, pero por lo menos no os regodeéis.

Todo esto viene porque por motivos varios (vamos que mi cabeza ha terminado ahí) he estado pensando en el Matadero de Madrid. Bien, pequeño inciso, para los que no sabéis de lo que hablo os cuento. Lo que antaño era un matadero, de esos con animales, cuchillos, salas de despiece… ahora lo han convertido en una centro megachachi, moderno que te cagas, hipster fashion… lo que viene a ser un espacio dinámico multifuncional y pluricultural (que nadie sabe muy bien lo que quiere decir, pero suena genial).

Bien, es cierto que estamos sin un duro y que, por mucho que vayan de modernos al final volvemos a los trucos de la abuela. Reutilizar. Que el pantalón se rompe, pues se corta y una bermudas, que sobra pollo asado, pues croquetas, que la camisa está vieja, pues trapos… que el matadero no mata, pues salas para eventos. Me parece bien.

Sólo hay un problemilla, un pequeño matiz. El nombre, que eso del Matadero suena feo hombre. Con lo bien que se lo pasan poniendo nombres raros a las cosas los creativos y van y ahora dejan lo de matadero. Anda que… dadle una vuelta anda. Yo, personalmente, no me siento cómodo pensando en la sangre, las cacas, los bichos muertos… y no soy escrupuloso, pero vamos que sufrir por sufrir paso.

Y ya que nos quedamos con el nombre de Matadero, y que encima tiene zona de cine ¿lo estrenaron con “El silencio de los corderos”?

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