Agua, otoño, paz

por Fer Población

La vida se desliza lentamente entre las venas. Como las gotas de agua que escapan recién caídas del cielo. Corren sin camino y sin orden buscando cada una el sálvese quien pueda y el vuelva usted mañana. El suelo, lleno de esos pequeños cadáveres, brilla de forma especial y nos hace de espejo para aquellos que nos empeñamos en seguir buscando nuestra alma.

El sol perezoso del otoño nos da la energía suficiente para seguir un paso más, pero nos ata a la cama y no nos permite viajar a Nunca Jamás. Jamás podremos volver, la duda es si debimos irnos.

Y en esta eterna duda de brújulas carentes de imán, de pastores sin fe ni rebaño, de gritos al cielo con voces ahogadas, sólo hay algo que puede darme paz: tú.

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