La persiana de abajo

por Fer Población

No lo puedo soportar. En serio. Que tu vida se rija a golpe de despertador es una faena, es verdad, pero que lo haga a golpe de persiana es una putada. Y me da unos sustos que no son normales, y duermo pensando en el momento en el que esa persiana va a despertarme. Y pierdo una hora de sueño al día por los horarios de los de abajo.

El problema es que mi cuarto, vamos mi cama, vamos lo que es yo mismo, duermo justo, justo, justo encima de la puerta de una cafetería (La Colonial para más señas) y cada vez que tienen a bien abrir el local la persiana pega un meneo que yo salto de la cama. Pensaréis que soy muy sensible, pues sí, soy algo llorica, pero en este caso os aseguro que tengo razón. Reto a cualquiera que me lea a tratar de dormir ahí sin despertarse (yo me cambio de cuarto).

Las maldades que se me pasan por la cabeza a modo de particular venganza son varias. Lástima de no disponer de perro que me provea de “regalos” varios con los que decorar la puerta del local. Siempre he sido muy de bares, de eso no hay duda, pero solía ser más de cerrarlos que de abrirlos. Va a ser que me estoy haciendo mayor. Mucho.

Desde aquí imploro, suplico y hasta lloriqueo si hace falta para hacer boicot a este local. Que lo cierren (pero que no lo abran), que se vayan (pero que no vuelvan) y que me dejen dormir… por favor.

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