Rosa, tengo algo que decirte

por Fer Población

Entiendo que la vida no es justa, que la gente no entiende, que el mundo no es rosa para ti (para Rosa), que la salud cuando falta marca el día a día. Lo entiendo. Y sabes que a veces lo he compartido, que nos hemos buscado en un rincón para consolarnos en silencio, sin alardes ni palabras más altas que otras.

Nos conocemos hace años. Hemos compartido confesiones, nos hemos enseñado de dentro hacia fuera con la verdad por delante y el miedo en el cuerpo de poder asustarnos. Y nos hemos aceptado. Y te conozco. Y sé quién eres, pero a ti se te ha olvidado.

No me da la gana, te lo acabo de decir. No me da la gana que olvides que fuiste un terremoto, que ibas arrancando sonrisas y marcando el paso de la universidad. No quiero que olvides que has tenido a muchos a tus pies pendientes de tu paciencia, de tu tiempo, de tu modo inocente de ver la vida.

No olvides que siempre has sido capaz de pensar en un tú antes que un yo, que mantienes la cordura pese a los golpes de la vida, que te manejas como nadie en el alambre de la crisis si perder en ningún momento los valores o la dignidad.

Y si se te olvida, ya te lo recuerdo yo. Porque has estado ahí, estás ahí y estarás ahí. Porque siempre sumas, colaboras, enriqueces y aportas. Siempre.

Porque en un mundo inmediato de sálvese quien pueda, eres un punto de referencia de sonrisa escondida que se muere por salir. No lo olvides.

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