Dakota

por Fer Población

Hay padres que son demasiado originales. Demasiado. Ella nunca supo por qué se llamaba Dakota, pero sí que sabía que no había otra como ella. Bueno ella pensaba que no había otra que se llamara igual que ella, pero lo que no sabía es que, de verdad, no había otra igual que ella. Ella era especial. Sí que notaba algo, era muy lista. Sí que pensaba y sentía que no veía el mundo de la misma manera que los demás, que no tenía las mismas respuestas a las mismas preguntas. Por eso ella prefería pensar y responder después, por el qué dirán, por no ser diferente, por no destacar.

Y Dakota se escondía detrás de sus gafas de pasta negra. Con su sonrisa a medio gas, escondida del mundo, pero disfrutando su mundo. Sus libros, sus sueños y recitando las lecciones en alto aunque seguía sin conseguir hacerlo sonriendo.

No sabía qué hacer con su vida, o mejor dicho, no sabía lo que la vida iba a hacer con ella, pero es que tampoco sabía si encararse con la vida y marcar normas o simplemente dejar que la llevara de la mano. A los dieciséis años hay tantas cosas que no sabes, que lo único que sabes es que no sabes nada.

Dakota creía que los demás no la entendían, o puede que simplemente asumiera que eso era así porque ella no entendía a los demás. Le gustaban otras cosas, otras formas, otros modos, otros temas… en un mundo gris Dakota quería pintar de rosa, pero en su cuarto. Tumbada en el sofá con los pies encima de la mesa, como a ella le gustaba.

Siempre pensé que Dakota era mucho más de lo que enseñaba. Siempre tuve claro que debajo de esa superficie tranquila había mil y una dudas e inquietudes que acabarían por salir. Gente como ella es la que nunca sobra, nunca molesta, nunca está de más. Gente como ella es la que hay que cuidar, animar y dar confianza. Porque ellos, ella, van a marcar la diferencia en el mundo que pisamos, pero temen dar un paso fuera de la norma. Espero que Dakota se encuentre y nos marque el camino.

Anuncios