Cosas que no se me dan bien

por Fer Población

Debo ser raro, no digo diferente, digo raro. Raro porque en lugar de esconder mis defectos soy más de airearlos, de enseñarlos. Hay muchas más cosas que se me dan mal, que cosas que se me dan bien. Lo siento, pero es lo que hay, no puedo cambiarlo. Para aquellos que no me conocéis mucho os paso a detallar muchos de mis defectos, que seguro que hay más, pero en este momento sólo me acuerdo de estos, la mala memoria es uno de mis defectos.

Se me da muy mal dibujar. Pero muy mal, lo que vendría a ser horroroso. Si me da por hacer la típica tontería del 6 y el 4 me da a mí que habría varios que ni siquiera iban a reconocer los números. Encima tengo tan mala letra que a veces no la entiendo ni yo, ríete de los médicos. Ellos al menos tienen gente que les entiende, vamos los farmacéuticos, que yo siempre he sospechado que en la carrera de Farmacia hay alguna asignatura que les ayuda a eso. Primero de letra de médico. Pues a mí no.

Soy pésimo con los nombres. Malísimo, y más que con los nombres situando a la gente. Lo malo es que me suenan las caras, sé que los conozco, pero hasta que caigo… y es una faena, porque estoy seguro que habré quedado muy mal muchas veces. Veo a alguien, me suena, pero no caigo… y claro saludar así no me resulta cómodo. Y no lo hago. Me ha llegado a pasar incluso en Chile en un acto de la embajada de España, que vi a una chica que me sonaba. Pues sí que era ella, y no, no saludé.

No se me da nada bien entender canciones. Pero nada. Hasta que pillo la letra me cuesta horrores y ya si es en inglés ni te cuento. Y sí, hago trampas, las canciones que me gustan busco la letra para ver qué narices dicen, que siempre me ha resultado curioso que los españoles nos volvemos locos con canciones que lo mismo hablan del amor, de los impuestos o de las verduras de temporada… pero nosotros felices oye.

Soy muy malo haciendo planes. Bueno, para ser más concreto soy muy malo cumpliéndolos. Planes hago diez mil al día, conmigo, con otros, de día, de noche, de diario, de fin de semana… pero de todos los que pienso muy pocos al final salen. Puede que uno de los problemas es que hago demasiados planes y luego no tengo tiempo, ganas o compañía para hacerlos.

Soy muy malo olvidándome de la gente. Puede que alguno caiga en el error de pensar que eso es una virtud, pero no, no lo es. Porque no todo el mundo que ha pasado por tu vida te ha aportado, y no todos merecen la pena para estar entre los tuyos. Aún así no los olvido. Y al revés, personas que me han dado mucho y que ahora están lejos (o alejados) me acuerdo de ellos a diario y los echo de menos con cierta nostalgia.

Soy un desastre haciéndome caso. Porque suelo saber lo que hay que hacer en cada momento, pero no lo hago. Porque suelo saber cuál es la peor elección en cada encrucijada, y es la que tomo. Porque puedo ver detrás de qué puerta se esconde el final menos feliz, y es la que abro. Algo gilipollas, sí.

Soy tantas cosas, tantos días, tan extremos… que a veces ni soy.

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