El lenguaje extraño de la Policía

por Fer Población

Vaya por delante mi cariño y admiración a los Cuerpos de Seguridad del Estado, precisamente en estos tiempos complicados son ellos los garantes de nuestras libertades y, mucho me temo, que tienen una labor poco reconocida y menos apreciada. Pero siempre he sido de poner a las cosas un poco sentido del humor para ver las cosas algo menos grises, es este el motivo de mi texto.

Hay algo que de pequeño siempre me confundía. Bueno, en realidad de pequeño me confundían muchas cosas, pero esta es una de ellas, y es que en ese ratito de los sábados que teníamos el telediario de fondo esperando que empezaran los dibujos, de vez en cuando nos quedábamos con alguna frase suelta. A mí lo que me llamaba la atención era eso de que la Policía había hecho “una redada” y había detenido a no sé cuántas personas. Y yo, pues claro, me imaginaba a los agentes lanzando unas redes enormes y los cacos (que todo niño pequeño sabe que llevan antifaz) aprisionados por la red como si fueran sardinas. Oye, aquello tenía su sentido. Poco a poco cuando fui creciendo y ya prestaba atención a las imágenes y veía cómo entraban en las casas o locales, siempre me preguntaba ¿pero dónde está la red?

Después me llamó la atención lo de las “lecheras”. Eso sí que no tenía sentido ninguno. ¿Vienen a detener o a dar de desayunar? ¿tan cara es la leche que la protegen con rejas en las furgonetas? Y sobretodo… ¡son peores  que mi madre para que me tome la leche en el desayuno! Ahí decidí que la leche era un bien escaso y preciado. Vamos que Popeye tenía que estar confundido, las espinacas eran un fraude al lado de la leche.

Después salí de otro de mis errores y vi que las porras no eran sólo eso que yo tomaba para desayunar (volvemos a la leche), que las sirenas son sólo cosas que hacen ruido y no mujeres con cola de pescado, porque claro, en mi mente de niño pequeño todo tenía sentido… pones una mujer con cola de pescado encima del coche que atrae a los del antifaz y luego les lanzas la red y los pescas.

Los niños pequeños somos así, ahora he crecido, pero no mucho, y sé que todas estas cosas no son reales, pero me divierte imaginármelas así.

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