No era necesario

por Fer Población

Tuve un profesor en la carrera que me decía que lo peor que te puede pasar si preguntas es que te respondan. Y tenía razón. Porque hay veces que preguntamos más de la cuenta y nos enteramos de lo que no queremos. Todos hemos recibido algún comentario que nos ha dado una imagen mental poco agradable, de esas que te dan un escalofrío, y es que la imaginación es lo mejor, pero también lo peor, que tenemos las personas.

Pero no hablo de esos casos, porque ahí te la has buscado. Te has metido en un charco, en camisa de once varas (¿alguien sabe de dónde viene esta expresión?) y te han dado con la puerta en las narices. Hablo de otros casos, de aquellos en los que alguien se viene arriba (por cierto no me acaba de convencer esa campaña de Aquarius, pero la de Mercedes con David Muñoz me parece muy buena) y te da más información de la cuenta.

Cosas de esas bonitas y agradables del estilo “mi perro tiene diarrea y ha puesto la casa hecha un cromo”. En serio, hay cosas que no necesito saber, de verdad.

Todo esto viene por algo que me pasó ayer. Yo en mi sofá, tranquilo, haciendo zapping (que eso de zapear no me convence), relajado… y veo que ponen un programa de Gordon Ramsey. Pues me quedo viéndolo.

Respecto a Gordon Ramsey debo decir que poco a poco me voy alejando de él, Se nos rompió el amor de tanto usarlo. Primero porque este nuevo programa ya no se dedica a juzgar restaurantes, que de eso algo debe saber, sino hoteles. Y de verdad que no creo que sea un experto en el tema. Y además… ¿chorizo en una paella? pero de qué vas. Sé de buena tinta de varios valencianos que aún no lo han superado… vamos del estilo de mi amigo Nacho que el sábado al hacer la foto de una paella tiró la mitad al suelo.

El caso es que Gordon Ramsey se despierta por la mañana, se va a la ducha ¡y se baja los pantalones! Hala, el culo al aire. Vamos a ver… qué necesidad tengo yo de ver el culo a este señor. Así gratuitamente. Todos sabemos que ver el culo a un británico cincuentón repercute en conseguir que el hotel funcione. Señores pasen y vean, aquí, en esta ducha, fue donde Gordon Ramsey enseñó el culo… de verdad, no era necesario.

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