Pensó

por Fer Población

Pensó que ya estaba todo dicho. Que la cara era más dura y el viento se colaba por los jirones de su alma. Que la vida se paraba en un instante para dar vuelcos sin control y saltos sin sentido. Pensó que el final era el volver a empezar en una noria sin sentido. Pensó en no pensar, sin darse cuenta de que ya estaba pensando.

El día uno no pasaba al dos, sino que se escondía viciado por el aire enrarecido de pulmones y ajenos y verdades a medias. Vió cómo mil y una noches, carentes de días, hacían surcos en su infancia con funestas consecuencias para guardar bajo tierra.

Creyó. Creyó en todos y cada uno de los dioses. Los propios, los ajenos, los grandes, los pequeños. Sin respuesta evidente más que una verdad relativa que no le valió de dogma de fe. Patadón y paso adelante en la rutina de su vida que se torna del revés vista por el ojo ajeno. Sin sol, sin luna. Con un yo en interrogaciones y un tú ausente reconcomiéndose en silencio tratando de escuchar nada.

No supo quién era, hasta que no le importó. No supo a dónde ir, hasta que no podía llegar. No supo de dónde venía, hasta que no quería volver. En la vida inerte del que bebe sin sed y come sin hambre, aprendió a dar pasos de espaldas y a mirar a otro lado.