No era excusa, era necesidad

por Fer Población

Los lunes son malos, son caca, son feos (como ya le he dicho a una persona especial). Los lunes es la caja de Pandora abierta de par de par. La crisis empezó un lunes, a mi ex la conocí un lunes, un lunes empecé a trabajar y un lunes nació Belén Esteban. Lunes caca vamos.

Si al lunes, mala gente de por sí, le sumas inicio de primavera con su maravilloso polen, la cosa se complica. Por que entre estornudos la conversaciones no fluyen igual. Pues hoy doy más. Porque el polen, que seguro que se inventó un lunes, no contento con los estragos que causa en mi nariz, que me tiene goteando al ritmo que Alaya imputa, ha decidido atacar en versión “hard” (ya sabéis para ser “in” y “cool” hay que hablar “this way” OMG que te cagas).

Profe, profe, el polen malo se me ha metido en el ojo y no me deja ver. Sería genial… Pero ¿a quién me chivo yo? ¿A quién se lo cuento? ¿A quién le digo que llevo dos horas con algo dentro del ojo que me escuece, me irrita, se me cierra, llora y veo fatal? Que estoy aquí escribiendo como si Fuera Popeye y no veáis lo que me está costando.

Pues nada, haciendo uso de mis facultades mentales (no usarlas no quiere decir que no las tenga) se me ha ocurrido la idea de bajar a la farmacia. Allí llego yo, lloroso, que no triste y enrojecido, que no enfurecido. Con la lágrima surcando mi mejilla huérfana de pareja porque su afín más cercano no es partícipe de sus sentimientos. Vamos que entré llorando de un ojo y con el mismo rojo como la rosa del PSOE, aunque esa rosa está algo marchita ahora… en fin que me voy del tema.

El caso es que llego a la farmacia y me tienda una joven y bella manceba. O eso me he supuesto yo, porque con un ojo medio cerrado y el otro lloroso podía ser Soraya Sáenz de Santa María y no me habría enterado. El caso es que le indico mi mal. Me mira, hace una pausa de dos segundos, me entrega una caja de veinte ampollas de suero y me despide agilmente con un “son dos con treinta y cinco”. Sin rimas, eso sí.

Que yo no buscaba alardes, que no ando tan falto de cariño, que no era excusa, era necesidad. Y aquí sigo, con el ojo rojo, lloroso, medio tuerto y con 19 ampollas de suero. Lunes caca.

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