La una… mala hora

por Fer Población

La una es muy mala hora. Lo es, lo eso porque muchos ya estamos con el estómago pegando gritos, con el cerebro de camino a casa, restaurante o táper y el cuerpo tratando de perseguirlo, pero atado por el reloj. La una es esa hora en la que vas aparcando cosas que ya harás por la tarde y empiezas a pensar en tu soltura usando el verdadero trío mágico: tenedor, cuchillo y cuchara. Los tres tenores, la BBC, la MSN… principiantes. El único trío que se puede comparar con estos tres magníficos serían los Reyes Magos. Yo los veo más como complementarios que como enemigos, que un año Sus Majestades me trajeron un jamón.

La una es la hora de esa entrañable tradición que yo creo que los jóvenes (sí, me he puesto como joven, nada de risitas) estamos perdiendo: el aperitivo. Porque el aperitivo implica que luego vas a comer, el aperitivo exige parón y vuelta a empezar y vamos siendo cada vez más fans de un todo junto. En mi caso el todo junto cambia a vaso, cuando el tenedor se queda en paro.

Sí, lo que estáis sospechando es cierto, tengo hambre. Hambre de comer y de antojos, que no es lo mismo. Que con el hambre de comer cualquier cosa te vale, el caso es masticar, deglutir, introducir en el estómago… Pero con el hambre de antojos es diferente… Son los me apetece. Rollo embarazada ¿estaré embarazado? Porque mis antojos son comentados y no siempre aplaudidos, porque Murphy conmigo se parte y cada vez que se me antoja algo o no hay o el sitio está cerrado. Por cierto nunca he entendido que un restaurante cierre los domingos, justo el día que todos (bueno casi) podemos salir a comer. No lo entiendo.

En fin, que la una es una mala hora, la una un lunes es peor y mis martes son mis nuevos lunes. Cuidado que ahora muerdo.

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