Me vendo barato

por Fer Población

De verdad, pero muy barato, vamos que casi me regalo, que si me apuras pago yo. Que me da lo mismo ocho que ochenta y salga el sol por Antequera. Que como te digo una co te digo la o. De verdad, o de mentira, o yo qué sé y qué sé yo. Que vivo a media tinta, a medio gas, a media luz, a media luz los dos.

Soy objetor de ir a misa, paciente intranquilo, capitalista generoso, borracho sobrio y político honrado. Qué es lo que tengo, que tengo de to. Y de nada. O a medias, pero de una en una, que la otra es la versión extendida de los calcetines prófugos. ¿Cuáles se escapan más los del pie derecho o los del derecho? Solución, usar calcetines con dedos y hacer estadística. Estadística, la mejor forma de explicar lo que no se puede entender y justificar lo que no tiene vuelta de hoja.

Me vendo, o me subasto, o me regalo, o me expropio, o me escracheo, o me pongo en cuarentena me subo el ego y voy a la guerra con diez cañones por banda y el manco de Lepanto por timonel. Donde te lleva el destino no te trae la vida.

Entre venta y venta remato en las Ventas y pido el indulto al torero esperando que el toro no se corte la coleta y apriete en varas. O irse de varas. Lo mismo no es, pero me da lo mismo.

Tanta venta me ha dejado sin precio, por exceso o por defecto, pregunten a mi abogada que juega a dos bandas y remata planchando a propios y ajenos. Un rato barato de ventas que siempre, o nunca, lamentas.

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