Con la maldad por delante

por Fer Población

Somos malos, somos el eje del mal, somos crueles, perversos, nos reímos de los defectos ajenos, de los propios, de los que están por venir y de los que ya han pasado. Somos así, qué le vamos a hacer. Pero nos gusta, porque ser malos es más divertido. Los malos nos lo pasamos mejor, tenemos más imaginación y pensamos más rápido. Los malos somos el futuro. Ponga un malo en su vida, le irá mejor seguro.

No todo el mundo puede ser malo. El malo ¿nace o se hace? Nace señores, nace. La maldad viene por genética y no se puede aprender. Hay gente que no le sale, gente que lo más cruel que te dice es “ojalá que te regalen una taza de Mr Wonderfull y se te rompa”, como la nueva becaria de nuestra oficina. Alias: Candy Candy, creo que los motivos son más que evidentes.

Es la niña piruleta, el oso amoroso, la vida en tutú. Y si en medio del eje del mal metes cuarto y mitad de azúcar el resultado es, cuando menos, curioso. Estilo nueva cocina de esa que hacen las nuevas divas del mundo, los que de toda la vida de dios eran cocineros, y ahora se auto llaman chefs.

Pero las mezclas hay veces que funcionan. Como el melón con jamón. el salmorejo con jamón… bueno es que cualquier cosa con jamón funciona. Esto viene por mi parte declarada y firme de mi jamonianismo activo y confeso (me he tomado un bocadillo hoy en la oficina y tengo el maravilloso recuerdo en la mente).

Lo dicho que tenemos chica nueva en la oficina y está llenando nuestras mañanas (por la tarde ella, ELLA libra, los demás no) de ovejas, de momentos cuquis y de tuppers especiales para no aplastar el sándwich. Os tendré informados de sus aventuras y desventuras.

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