El zapato izquierdo

por Fer Población

Esta mañana me he dado cuenta de que siempre me pongo primero el zapato izquierdo. Y me ha dado por pensar… ¿seré yo el único que se pone primero el zapato izquierdo? Quizá es que el mundo se reparte entre los que se ponen primero el zapato izquierdo y los que se ponen primero el derecho. No sé, me da a mí que eso de la izquierda y la derecha nos marca más de lo que pensamos. Porque yo, que tiendo a derecha, como creo que ya sabéis, doy el primer paso con la izquierda, o bueno, al menos es el primer zapato que me pongo, que a lo mejor no tiene nada que ver.

Hay muchas cosas que hacemos sin darnos cuenta, o que no nos damos cuenta que hacemos. Son tics, manías, aquellas cosas que nos definen precisamente porque no las controlamos. Y eso está bien, que vamos tan estirados últimamente que parece que nos han metido un palo por el culo.

Me pongo primero el zapato izquierdo, cierro con llave la puerta, hago siempre la misma ruta al venir a la oficina viendo a la misma gente y sonriendo a los mismos. Suelen devolverme la sonrisa, o eso quiero pensar yo y como así soy más feliz pues lo sigo pensando. Hala.

Me gusta poner el grifo hacia la derecha, uso el sofá más alejado de la tele, como en la mesa baja, me gustan las camisas de manga larga, me afeito antes de ducharme, me pongo colonia en el cuello y detrás de las orejas, duermo escuchando la radio… Manías, lo sé, pero son las mías. Son parte de mí y vienen conmigo.

Quizá una de mis peores manías es plantearme estas cosas. Porque sí, he tenido que estar un rato pensando para darme cuenta de que es siempre el zapato izquierdo el que me pongo primero. Y no, no es algo que me aporte nada, ni que me haga mejor persona, o más listo, o más guapo. Es sólo un detalle pequeño, simple, nimio, como muchas de estas cosas que pienso, y a pesar de ello digo.

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