Días que no son normales

por Fer Población

¿Nunca os ha pasado que os levantáis un día y notáis que las cosas no son como siempre? A mí sí, a mí me ha pasado hoy. Y no es que haya grandes cambios, no es que estés de vacaciones, o sea un día festivo, o tengas que viajar a algún lado por trabajo. No, porque eso tendría un motivo, tendría una razón para el cambio. Hablo más bien de muchos cambios pequeños que consiguen que, sumando todos, sea un cambio grande. Yo siempre he sido muy fan de las cosas pequeñas. Quizá porque yo mismo soy pequeño.

Porque hoy se ha ido poniendo rebelde desde primera hora de la mañana, vamos lo que para otros es última hora de la noche. Hoy me ha dado por pensar que los días son como una cama caliente, cuando unos nos lanzamos (o arrastramos, según el caso) a por ellos, otros se retiran a ponerse en stand by.

El caso es que hoy no me ha despertado la persiana del bar de abajo, no he escuchado las obras del piso de al lado, no me he cruzado con ninguna de esas caras conocidas con las que comparto unos segundos al día de lunes a viernes, no he venido escuchando la radio con el programa deportivo que dormí ayer. No ha habido nada de eso hoy.

Y vas pasando las horas sospechando del día de hoy, que encima es lunes y no es mi día preferido, bueno, ni el mío ni el de casi nadie. La oficina está en calma tensa o guerra fría. Hay pequeños indicios de guerras pendientes y caballos de batalla que, sin duda, cojean.

No me fío, lo siento, pero no me fío de este día.

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