Medios de transporte

por Fer Población

Vaya por delante el recordaros algo a algunos, y confesaros algo a otros: no tengo carnet de conducir. Eso es así, no le deis más vueltas, no le busquéis tres pies al gato. No lo tengo y ya está. Por eso precisamente una de mis grandes ventajas es poder venir andando a trabajar (sé que acabo de generar mucha envidia), pero eso parece que es algo que se va a terminar pronto (sé que muchos habréis pensado un “te aguantas”). Por eso de venir andando a trabaja no uso mucho el transporte público en Madrid, quizá es el motivo por el que cuando lo uso me fijo más en las cosas. Muchas veces cuando pasamos muy a menudo por delante de algo, ponemos el modo zombie on y ni nos enteramos de lo que nos rodea. Queremos comer cerebros, pero me temo que a las nueve de la mañana, todos nos hemos olvidado el nuestro en casa. El cerebro suele llegar a eso de las diez, él es así.

A saber los tres grandes medios de transporte en Madrid (públicos) son tres: Metro, autobús y taxi. Empezaré hablando del autobús, simplemente porque me apetece. Es verdad que nunca he usado el bus para moverme dentro de Madrid, pero sí que lo he usado para ir a ver a mis amigos a Villanueva de la Cañada. Hay dos cosas que me sorprenden mucho de algunas personas que suben en el bus. A ver, aviso a usuarios de la línea 627 (la que me afecta, claro) existen unas cosas redonditas con un cable que se llaman auriculares (o cascos). Ese ramalazo de DJ que te ha dado para tener a todo el bus oyendo lo que sale de tu móvil (que según qué móvil podría ser Mozart o Kiko Rivera y se iba a oír igual de mal) mejor te lo guardas para el botellón, que ahí por lo menos, al estar en espacio abierto la gente puede huir.

Lo curioso es que con estos personajes conviven los dormidores profesionales. Los ves cómo suben, se sientan, y a los dos segundos ya están en un placentero sueño. Y da envidia, porque claro así el viaje se les pasa volando, pero a mí me asusta pensar en quedarme dormido y acabar en Cuenca. No sé cómo lo hacen, de verdad, parece que tienen un GPS interior que les va avisando… porque es estar a cien metros de su parada, abrir un ojo y bajarse como si ahí no hubiera pasado nada.

Después tenemos el Metro. Propongo nuevo lema para este servicio, bueno más que un lema una petición, un ruego… Más ducha y menos lucha. Creo que no es necesario explicarlo más. Recordatorio: estamos a 40 grados. El Metro es la manera perfecta de moverte por Madrid sin conocer Madrid. No me refiero a que es sencillo de usar, que también, me refiero a que te meten en una caja de zapatos y vas apretado y sin poder ver lo que te rodea hasta que deciden soltarte. Me recuerda al momento en que las pelis encierran a alguien en el maletero de un coche. Pues eso.

Y ya, rematando, tenemos los taxis. Ahora que hace calor los taxistas se dividen en dos grupos. Los que según entras saludas al pingüino que tienes sentado al lado, y los que te bajan la ventanilla y tienes que asomar la cabeza como un perro por ella para tratar de sobrevivir. Entre animales anda el juego.

Lo dicho que, para mí, ir andando es lo más cómodo, pero no siempre puedo, así que tengo que lanzarme a vivir nuevas aventuras.

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