Pasarse de la raya

por Fer Población

Tendemos a ponernos rayas, a ponernos fronteras, a trazar una línea imaginaria a partir de la cual las cosas están bien o no. Con un 5 aprobamos, con determinada altura puedes montarte en las atracciones de la feria, a partir de una edad, vamos los 18, puedes beber (aunque esto es España y somos algo precoces en ese sentido).

Yo tengo mi teoría, que no quiere decir que sea la buena, pero sí es la mía. Hay varios momentos claves en la vida. Primero es cumplir los 18, vamos tener la mayoría de edad. Creo que a todos, todos, nos han hecho la típica broma de “cuidado que ya puedes ir a la cárcel”. Es tan típica como cuando el 31 de diciembre tomas algo con los amigos para quedar para veros después de las uvas y alguien dice “hasta el año que viene”. Pero es verdad, es verdad que de repente se supone que eres un hombre (o una mujer) y en el fondo sigues viendo dibujos animados, comiendo chuches y poniéndote colorado cuando hablas con chicas (yo aún lo hago, pero ése es otro tema).

Es cierto que en seguida llegan los 20, que es pasar de cifra, pero como los 18 han estado cerca quedan un poco light. Pero los 30, ay los 30. Porque a los 30 se supone que eres alguien de provecho, que tienes tu vida encauzada, que eres todo un adulto, alguien que se visto por los pies… O no. Y vas viendo llegar la frontera de los 30. Te vas mirando en el espejo de lo socialmente correcto y sientes que alguien que no encaja, que puedes ser tú. Porque desde los 18 hasta los 30 pasan como los recreos en el cole, demasiado rápido. Has hecho mil planes que has ido aparcando. Los 30 llegan para algunos, como el día del exámen para un mal estudiante. Y te tienes que aguantar.

Y dicen que los 30 son los nuevos 20. Ja. Las resacas te duran más, los fines de semana no empiezan los jueves, no puedes escaparte del trabajo para ir a jugar al mus a la cafetería (al menos no todos) y esas marcas que te van saliendo en la cara se llaman arrugas.

Y a pesar de eso… Yo, que tengo amplia experiencia en el tema, que estoy ya más cerca de los 40 que de los 30, os digo que merecen la pena. Que es verdad que no he llegado ni tengo lo que me planteé a los 18, pero tengo otras cosas. Yo, que juré que jamás saldría de Salamanca, he acabado en Madrid pasando por Chile. Que me quiten lo bailado. Y es verdad que la vida no es un camino recto, pero a la vuelta de cada esquina hay mil sorpresas que hay que vivir sí o sí.

Y me sé de una que se ha pasado de la raya, que se ha cambiado al 3, que ya no es una veinteañera y que tiene muchas esperanzas depositadas tanto en el día de hoy (que espero se cumplan) como en los días que siguen. Y aunque ella se empeña en tener el no siempre en la boca, pero siempre, yo sé que sí que puede y que sí lo va a conseguir… Felicidades.

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