Siempre pensé

por Fer Población

Que las llamadas perdidas eran gritos de socorro. Que las medias sonrisas eran icebergs en la cara que enseñaban sólo la superficie de lo que había. Que los abrazos eran demasiado escasos, demasiado cortos. Que lo que nos morimos de ganas por decir suele morir con nosotros. Que una voz más alta no es más profunda, sino que suele ser más aguda, más incómoda, más hiriente.

Pensé que las personas pensamos demasiado. Que hablarnos debería ser como respirar, algo fluido y espontáneo. He pasado muchos años convencido de lo que puedes hacer tú a de lo que puedo hacer yo. Y te lo he dicho. te he contado lo que veo, lo que enseñas y lo que se entrevé. No me cuesta decirlo, no me cuesta pensarlo.

He animado a grandes personas a encarar varios problemas, ha plantar cara al mundo y salirse con la suya. Muchos, demasiados, tenéis en la cabeza que sois soldados, cuando vuestro rango está disparado y os sobran estrellas para dirigirnos en la batalla del día a día.

He creído en los Reyes Magos, en las hadas madrinas, en el ratoncito Pérez… He incluso he añadido recientemente al repertorio un tronco que caga regalos, cosas de los catalanes. Pero lo importante es que he creído. Sabiendo que es imposible, pensando en lo que van a pensar y mirando al de al lado para estar a su lado. Porque también he creído en él.

He sabido saber que sabiéndolo todo no sabemos qué hacer. Y es de sabios dudar, pero más de sabios es dar, que el que da es el que siembra, aunque sean vientos para recoger tempestades. Guarda, que el que guarda siempre tiene.

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